martes, 3 de febrero de 2009

Pánico y locura en la Vegas


Basada en la novela del escritor norteamericano Hunter S. Thompson, escritor que en su momento supo agitar las aguas con sus instrospecciones y viajes al interior del mundo de las drogas que se derramaban en los psicodélicos años '70, sólo con el fin posterior de criticarlos. La película se presenta como una disparatada "road movie" que no se restringe en ninguna mala palabra o en alguna manera de ingerir drogas o en el bastardeo de algún ícono norteamericano.
En un fin de semana, durante el trayecto que separa a California de Las Vegas, Raoul Duke y su abogado se tropiezan con una valija repleta de merca-ncia no legal y adictiva. Hay muchas y de todo tipo. Ellos no dilapidan el tiempo y la carretera se estira a los pies de un convertible conducido por un hombre semicacalvo y su acompañante, a los que se les dio vuelta la cabeza tras ingerir determenidas sustancias químicas alucinatorias y prohibidas.
Este es tal vez el viaje más extraño y distorcionado que haya podido filmar director alguno, tomando como eje las drogas y la cultura pop de los "florecientes" años '70. Gilliam se divierte. Por si no se entendió, "Gilliam se divierte". Indudablemente sabe qué filma porque vivió aquellos años del auge de la libertad a ultranza y del uso exploratorio de drogas y el amor libre. Con lentes apropiadas, planos precisos y una música ad hoc, reproduce las alucinaciones y convulsiones -verbalmente inexplicables- que produce el uso de estas sustancias. Depp resulta tan extraño como creíble, y Del Toro se asemeja a un Tom Waits panzón...
Gilliam uitilizó una compleja adaptación. Aunque creo una forma bastante coherente y respetable de moverse en este mundo.
Esta película está cuidadosamente bien filmada y es divertida. Pero indiscutiblemente no es recomendable para todos. Hay risas, hay imágenes inolvidables, hay guiños deliciosos al conocedor; y la incertidumbre por saber cuál será la próxima locura te mantiene a la expectativa. Sólo para conocedores y fanáticos, de Gilliam por supuesto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario