gracias maría silvia, amiga cibernauta, por este texto de galeano
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo
subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba,
la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de
fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y
fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno,
que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire
de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman;
pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede
mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
miércoles, 28 de enero de 2009
domingo, 25 de enero de 2009
Mapa del tiempo
Hace unos cuatro mil quinientos millones de años, año más, año menos, una estrella enana escupió un planeta, que actualmente responde al nombre de Tierra.
Hace unos cuatro mil doscientos millones de años, la primera célula bebió el caldo del mar, y le gustó, y se duplicó para tener a quien convidar el trago.
Hace unos cuatro millones y pico de años, la mujer y el hombre, casi monos todavía, se alzaron sobre sus patas y se abrazaron, y por primera vez tuvieron la alegría y el pánico de verse, cara a cara, mientras estaban en eso.
Hace unos cuatrocientos cincuenta mil años, la mujer y el hombre frotaron dos piedras y encendieron el primer fuego, que los ayudó a pelear contra el miedo y el frío.
Hace unos trescientos mil años, la mujer y el hombre se dijeron las primeras palabras, y creyeron que podían entenderse.
Y en eso estamos, todavía: queriendo ser dos, muertos de miedo, muertos de frío, buscando palabras.
Eduardo Galeano
Hace unos cuatro mil doscientos millones de años, la primera célula bebió el caldo del mar, y le gustó, y se duplicó para tener a quien convidar el trago.
Hace unos cuatro millones y pico de años, la mujer y el hombre, casi monos todavía, se alzaron sobre sus patas y se abrazaron, y por primera vez tuvieron la alegría y el pánico de verse, cara a cara, mientras estaban en eso.
Hace unos cuatrocientos cincuenta mil años, la mujer y el hombre frotaron dos piedras y encendieron el primer fuego, que los ayudó a pelear contra el miedo y el frío.
Hace unos trescientos mil años, la mujer y el hombre se dijeron las primeras palabras, y creyeron que podían entenderse.
Y en eso estamos, todavía: queriendo ser dos, muertos de miedo, muertos de frío, buscando palabras.
Eduardo Galeano
viernes, 23 de enero de 2009
Anaïs Nin, su natalicio

Anaïs Nin (Neuilly, Francia, 21 de febrero de 1903 - Los Ángeles, 14 de enero de 1977). Escritora francesa, nacida de padre cubano de origen catalán y madre también cubana hija de un diplomático danés, Anaïs pasó mucha de su temprana infancia con sus familiares cubanos. Más tarde naturalizada como ciudadana norteamericana, vivió y trabajó en París, Nueva York y Los Ángeles. Autora de novelas avant-garde en el estilo surrealista francés, es mejor conocida por sus escritos sobre su vida y su tiempo recopilados en los Diarios de Anaïs Nin, volúmenes del 1 al 7.
Nin comenzó a escribir su diario a comienzos del siglo XX, a la edad de once años. Continuó escribiendo en sus diarios por varias décadas, y a lo largo de la vida conoció y se relacionó con mucha gente interesante e influyente del mundo artístico y literario, así como del mundo de la psicología, incluyendo a Henry Miller, Antonin Artaud, Edmund Wilson, Gore Vidal, James Agee, y Lawrence Durrell.
Trabajé haciendo encuestas en la ciudad de Santa fe, aprovechando la libertad de no tener quien me controle entraba a librerías por azar, un mediodía descubrí en la mesa de saldos un libro titulado Incesto.
Anaís Nin dice, piensa y razona como si la que esta escribiendo esas líneas en su diario soy yo, es decir, soy ella pero en pichona, sabiendo que ella es inalcanzable por el solo hecho que yo no soy ella y me falta mucho para estar a esas alturas de conocimiento de mi misma, a ella la predomina un exquisito pensamiento, una pluma ágil e inteligente, una vida generosa con el arte y la libertad, por eso mismo amoral, rabiosa, luchando siempre por el respeto hacia la mujer, no la primitiva sino la que apoya. Ella me enseño a valorar la voz propia, la búsqueda incesante de que es lo que quiero, exigir, amar, mentir, ser hembra, kamikaze, sumisa frente al hombre amado siempre y cuando se lo respete, si no hay respeto no hay nada, ni sexo.
Henry Miller escribió en el diario de Anaís, sentado en la elegante habitación, con el diario sobre el escritorio de ella cuando el marido esta ausente, usando la bata de este, seguramente con su miembro todavía húmedo de fluidos de la extraordinaria mujer que yace en la cama.
“Aquí en Louveciennes todo se “categoriza”, “rotula”, “archiva”, “encuaderna”. He aquí el alma de un “Yo” histórico romántico, consciente de su gran destino, que atrae a los espíritus afines, si, e incluso a sus futuros cronistas y biógrafos, como si su voluminoso diario no fuera suficiente”.
“Aquí se te permite el lujo de contemplarte a ti mismo mientras un millar de ojos te contemplan, te estudian, te registran. Aquí el ojo mira al ojo que mira al ojo…ad limitum, ad infinitum. Aquí se enredan, se desenredan, se anudan, se sueltan todos los grandes procesos cosmológicos: un caos que se ha de ordenar nuevamente a la mañana siguiente.
_ ¿Dormiste bien anoche?
_ No, me perturbo la naturaleza prelunar de mis sueños.
_ ¿Que dijiste que dice Rank sobre la practica del tatuaje?”
“Pues bien, Louveciennes asoma sobre mi horizonte mental como un laboratorio del alma.”
Es contradictorio, yo que tengo hambre de este tipo de vida, tuve la suerte de conocer dos hombres que fueron parejas en el pasado con los que puedo decir que viví ese laboratorio del alma solo que todo es para bien y para mal y algunas veces lo negativo destruye lo bueno de las relaciones.
Aquí va un fragmento de Anaís sobre el rol de la mujer frente al talento de un hombre.
“Rebelión de la mujer artista, a quien, por comprender el trabajo de los hombres y ser menos absorbente que nadie, no se la trata como mujer. La mujer primitiva, que absorbe toda la vida del hombre y detesta su trabajo, consigue todo lo que quiere. A mi me aman los egocéntricos porque me ajusto a los esquema de sus creaciones. Y estoy cansada del amor egocéntrico. Cansada. Mortalmente cansada. No pido que el hombre abandone el trabajo por mí. Entro en el trabajo, lo alimento, lo apoyo, pero cuando menos pido, más se me trata como colaboradora. Estoy harta de eso. He cumplido ese papel de maravillas. Soy la mujer a la que acuden los hombres cuando se cansan de la mujer primitiva. Pero esa mujer primitiva que rabia, brama y exalta sus derechos, que destruye y desdeña la obra, esa mujer siempre consigue la mejor parte de la vida de los hombres. Ellos vienen a mí cuando quieren crear, cuando anhelan un poco de paz y comprensión, y estoy cansada de ese bello papel. Me halagan y elogian porque no soy encombrante, porque me ajusto a su esquema. Y matan a la mujer que hay en mi.”
En esta etapa de mi vida soy una mujer primitiva, no lo busque ni me interesa vivir en este estado mucho tiempo mas, prefiero amar, respetar y aprender del hombre amado, ser su esclava a costa de que su sabiduría me llegue por los poros, mas rápido y así llegar a sabia cuando todavía soy joven.
Leer a Anais Nin es volverse sabia de una misma en menos tiempo y así aprovechar nuestro género, nuestro sexo y nuestra cabeza para ser mejores mujeres, para ser plenas.
Insensatas, hembras, gritonas silenciosas, guerreras, putas, talentosas, incoherentes e inteligentes.
Feliz cumpleaños.
Anaís Nin dice, piensa y razona como si la que esta escribiendo esas líneas en su diario soy yo, es decir, soy ella pero en pichona, sabiendo que ella es inalcanzable por el solo hecho que yo no soy ella y me falta mucho para estar a esas alturas de conocimiento de mi misma, a ella la predomina un exquisito pensamiento, una pluma ágil e inteligente, una vida generosa con el arte y la libertad, por eso mismo amoral, rabiosa, luchando siempre por el respeto hacia la mujer, no la primitiva sino la que apoya. Ella me enseño a valorar la voz propia, la búsqueda incesante de que es lo que quiero, exigir, amar, mentir, ser hembra, kamikaze, sumisa frente al hombre amado siempre y cuando se lo respete, si no hay respeto no hay nada, ni sexo.
Henry Miller escribió en el diario de Anaís, sentado en la elegante habitación, con el diario sobre el escritorio de ella cuando el marido esta ausente, usando la bata de este, seguramente con su miembro todavía húmedo de fluidos de la extraordinaria mujer que yace en la cama.
“Aquí en Louveciennes todo se “categoriza”, “rotula”, “archiva”, “encuaderna”. He aquí el alma de un “Yo” histórico romántico, consciente de su gran destino, que atrae a los espíritus afines, si, e incluso a sus futuros cronistas y biógrafos, como si su voluminoso diario no fuera suficiente”.
“Aquí se te permite el lujo de contemplarte a ti mismo mientras un millar de ojos te contemplan, te estudian, te registran. Aquí el ojo mira al ojo que mira al ojo…ad limitum, ad infinitum. Aquí se enredan, se desenredan, se anudan, se sueltan todos los grandes procesos cosmológicos: un caos que se ha de ordenar nuevamente a la mañana siguiente.
_ ¿Dormiste bien anoche?
_ No, me perturbo la naturaleza prelunar de mis sueños.
_ ¿Que dijiste que dice Rank sobre la practica del tatuaje?”
“Pues bien, Louveciennes asoma sobre mi horizonte mental como un laboratorio del alma.”
Es contradictorio, yo que tengo hambre de este tipo de vida, tuve la suerte de conocer dos hombres que fueron parejas en el pasado con los que puedo decir que viví ese laboratorio del alma solo que todo es para bien y para mal y algunas veces lo negativo destruye lo bueno de las relaciones.
Aquí va un fragmento de Anaís sobre el rol de la mujer frente al talento de un hombre.
“Rebelión de la mujer artista, a quien, por comprender el trabajo de los hombres y ser menos absorbente que nadie, no se la trata como mujer. La mujer primitiva, que absorbe toda la vida del hombre y detesta su trabajo, consigue todo lo que quiere. A mi me aman los egocéntricos porque me ajusto a los esquema de sus creaciones. Y estoy cansada del amor egocéntrico. Cansada. Mortalmente cansada. No pido que el hombre abandone el trabajo por mí. Entro en el trabajo, lo alimento, lo apoyo, pero cuando menos pido, más se me trata como colaboradora. Estoy harta de eso. He cumplido ese papel de maravillas. Soy la mujer a la que acuden los hombres cuando se cansan de la mujer primitiva. Pero esa mujer primitiva que rabia, brama y exalta sus derechos, que destruye y desdeña la obra, esa mujer siempre consigue la mejor parte de la vida de los hombres. Ellos vienen a mí cuando quieren crear, cuando anhelan un poco de paz y comprensión, y estoy cansada de ese bello papel. Me halagan y elogian porque no soy encombrante, porque me ajusto a su esquema. Y matan a la mujer que hay en mi.”
En esta etapa de mi vida soy una mujer primitiva, no lo busque ni me interesa vivir en este estado mucho tiempo mas, prefiero amar, respetar y aprender del hombre amado, ser su esclava a costa de que su sabiduría me llegue por los poros, mas rápido y así llegar a sabia cuando todavía soy joven.
Leer a Anais Nin es volverse sabia de una misma en menos tiempo y así aprovechar nuestro género, nuestro sexo y nuestra cabeza para ser mejores mujeres, para ser plenas.
Insensatas, hembras, gritonas silenciosas, guerreras, putas, talentosas, incoherentes e inteligentes.
Feliz cumpleaños.
Si bien fue escrito con varones en mente, bien podemos cambiar el género ya que nos atañe a todas
Mi abuela, que no era tuerta, me decía:
"Las mujeres cuestan demasiado trabajo o no valen la pena. ¡Puebla tu sueño con las que te gusten y serán tuyas mientras descansas!
"No te limpies los dientes, por lo menos, con los sexos usados. Rehúye, dentro de lo posible, las enfermedades venéreas, pero si alguna vez necesitas optar entre un premio a la virtud y la sífilis, no trepides ni un solo instante: ¡El mercurio es mucho menos pesado que la abstinencia!
"Cuando unas nalgas te sonrían, no se lo confíes ni a los gatos. Recuerda que nunca encontrarás un sitio mejor donde meter la lengua que tu propio bolsillo, y que vale más un sexo en la mano que cien volando.
Pero a mi abuela le gustaba contradecirse, y después de pedirme que le buscase los anteojos que tenía sobre la frente, agregaba con voz de daguerrotipo:
"La vida -te lo digo por experiencia- es un largo embrutecimiento. Ya ves en el estado y en el estilo en que se encuentra tu pobre abuela. ¡Si no fuese por la esperanza de ver un poco mejor después de muerta!
"La costumbre nos teje, diariamente, una telaraña en las pupilas. Poco a poco nos aprisiona la sintaxis, el diccionario, y aunque los mosquitos vuelen tocando la corneta, carecemos del coraje de llamarlos arcángeles. Cuando una tía nos lleva de visita, saludamos a todo el mundo, pero tenemos vergüenza de estrecharle la mano al señor gato, y más tarde, al sentir deseos de viajar, tomamos un boleto en una agencia de vapores en vez de metamorfosear una silla en transatlántico.
"Por eso, aunque me creas completamente chocha, nunca me cansaré de repetirte que no debes renunciar a tu derecho de renunciar. El dolor de muelas, las estadísticas municipales, la utilización del aserrín, de la viruta y otros desperdicios, pueden proporcionarnos una satisfacción insospechada. Abre los brazos y no te niegues al clarinete, ni a las faltas de ortografía. Confecciónate una nueva virginidad cada cinco minutos y escucha estos consejos como si te los diera una moldura, pues aunque la experiencia sea una enfermedad que ofrece tan poco peligro de contagio, no debes exponerte a que te influencie ni tan siquiera tu propia sombra.
"¡La imitación ha prostituido hasta los alfileres de corbata!
"Las mujeres cuestan demasiado trabajo o no valen la pena. ¡Puebla tu sueño con las que te gusten y serán tuyas mientras descansas!
"No te limpies los dientes, por lo menos, con los sexos usados. Rehúye, dentro de lo posible, las enfermedades venéreas, pero si alguna vez necesitas optar entre un premio a la virtud y la sífilis, no trepides ni un solo instante: ¡El mercurio es mucho menos pesado que la abstinencia!
"Cuando unas nalgas te sonrían, no se lo confíes ni a los gatos. Recuerda que nunca encontrarás un sitio mejor donde meter la lengua que tu propio bolsillo, y que vale más un sexo en la mano que cien volando.
Pero a mi abuela le gustaba contradecirse, y después de pedirme que le buscase los anteojos que tenía sobre la frente, agregaba con voz de daguerrotipo:
"La vida -te lo digo por experiencia- es un largo embrutecimiento. Ya ves en el estado y en el estilo en que se encuentra tu pobre abuela. ¡Si no fuese por la esperanza de ver un poco mejor después de muerta!
"La costumbre nos teje, diariamente, una telaraña en las pupilas. Poco a poco nos aprisiona la sintaxis, el diccionario, y aunque los mosquitos vuelen tocando la corneta, carecemos del coraje de llamarlos arcángeles. Cuando una tía nos lleva de visita, saludamos a todo el mundo, pero tenemos vergüenza de estrecharle la mano al señor gato, y más tarde, al sentir deseos de viajar, tomamos un boleto en una agencia de vapores en vez de metamorfosear una silla en transatlántico.
"Por eso, aunque me creas completamente chocha, nunca me cansaré de repetirte que no debes renunciar a tu derecho de renunciar. El dolor de muelas, las estadísticas municipales, la utilización del aserrín, de la viruta y otros desperdicios, pueden proporcionarnos una satisfacción insospechada. Abre los brazos y no te niegues al clarinete, ni a las faltas de ortografía. Confecciónate una nueva virginidad cada cinco minutos y escucha estos consejos como si te los diera una moldura, pues aunque la experiencia sea una enfermedad que ofrece tan poco peligro de contagio, no debes exponerte a que te influencie ni tan siquiera tu propia sombra.
"¡La imitación ha prostituido hasta los alfileres de corbata!
3 Poemas
Como nombrar el futuro
sin cargar pesadas estrategias
sin tocar madera
sin matar gente bella
sin quemar la naves de mi conciencia
Como parir hijos sin saber
como contarles lo ocurrido
con lágrimas de boxeador rendido
sin libros que abran orgullosas
las venas del continente perdido
Como escribir poemas
sin que la pena inunde mi cabeza
con el rencor saltando en cada letra
sin la musa que escupió en mi hoja
dejándome sola y sin huellas.
___________________________________
Como vivir sin la culpa de andar pisando corazones
Que alguna vez se abrieron a mi corazón partido
Como atravesar paisajes y no llorar los perdidos
Uno elige, ya lo sé, pero esa manía moderna
De elegir los caminos va quemando el mío
Y me siento vieja y mala de romper bosquejos
Armados y pensados para tatuarlos al mío
Y me traiciono a cada paso porque soy gitana
Y cortejo el disfraz de burguesa, sin hogar y sin destino.
___________________________________
Ni un abrazo
Ni una herencia
Ni siquiera un incesto
Nada con que odiarte
Tus bellos ojos azules
Siempre estuvieron gélidos
Tus manos temblorosas
Nunca palparon mis huesos
Y ahora que busco amantes
Que acaricien el lugar de la herida
Te recuerdo y te lloro
Como si estuvieras muerto
Eugenia Stoll, todos los derechos reservados, 2009
sin cargar pesadas estrategias
sin tocar madera
sin matar gente bella
sin quemar la naves de mi conciencia
Como parir hijos sin saber
como contarles lo ocurrido
con lágrimas de boxeador rendido
sin libros que abran orgullosas
las venas del continente perdido
Como escribir poemas
sin que la pena inunde mi cabeza
con el rencor saltando en cada letra
sin la musa que escupió en mi hoja
dejándome sola y sin huellas.
___________________________________
Como vivir sin la culpa de andar pisando corazones
Que alguna vez se abrieron a mi corazón partido
Como atravesar paisajes y no llorar los perdidos
Uno elige, ya lo sé, pero esa manía moderna
De elegir los caminos va quemando el mío
Y me siento vieja y mala de romper bosquejos
Armados y pensados para tatuarlos al mío
Y me traiciono a cada paso porque soy gitana
Y cortejo el disfraz de burguesa, sin hogar y sin destino.
___________________________________
Ni un abrazo
Ni una herencia
Ni siquiera un incesto
Nada con que odiarte
Tus bellos ojos azules
Siempre estuvieron gélidos
Tus manos temblorosas
Nunca palparon mis huesos
Y ahora que busco amantes
Que acaricien el lugar de la herida
Te recuerdo y te lloro
Como si estuvieras muerto
Eugenia Stoll, todos los derechos reservados, 2009
jueves, 22 de enero de 2009
de qué color es tu oreja?????????
UN SEÑOR MADURO CON UNA OREJA VERDE
Un día, en el expreso Soria-Monterde,
vi subir a un hombre con una oreja verde.
Ya joven no era, sino maduro parecía,
salvo la oreja, que verde seguía.
Me cambié de sitio para estar a su lado
y observar el fenómeno bien mirado.
Le dije: Señor, usted tiene ya cierta edad, dígame, esa oreja verde, ¿le es de alguna utilidad?
Me contestó amablemente: Yo ya soy persona vieja,
pues de joven sólo tengo esta oreja.
Es una oreja de niño que me sirve para oír
cosas que los adultos nunca se paran a sentir:
oigo lo que los árboles dicen, los pájaros que cantan,
las piedras, los ríos y las nubes que pasan.
Así habló el señor de la oreja verde
aquel día, en el expreso Soria-Monterde.
GIANNI RODARI
si no fueras tan...
Si no fueras tan guapa,
si no me sacudieras por las solapas
del corazón.
Si no fueras tan borde,
si no te conocieran los cuatro acordes
de mi canción.
Si no fueras tan lista,
tan ángel de la guarda de los artistas
desesperados.
Si no fueras tan tierna,
si no hubiera dormido entre tus piernas
crucificado.
si no fueras tan ... de esa manera
si no fueras tan ... enredadera
si no fueras tan ... gata faldera
si no fueras tan ... como una fiera
si no fueras tan ... ni tan siquiera
si no fueras tan ... como cualquiera, como eres tú.
si no fueras tan ... apasionada
si no fueras tan ... disparatada
si no fueras tan ... todo fachada
si no fueras tan ... exagerada
si no fueras tan ... buena coartada
si no fueras tan ... corazonada, como eres tú.
Si no fueras tan boba,
si no te derritieras cuando te soba
cualquier fantoche.
Si no fueras tan rara,
si no se te notaran tanto en la caralas malas noches.
Si no fueras tan bruja,
tan Marilyn, tan Fátima, tan Marujay tan Encarnita.
Si no fueras casada,
si no tuviera dueño la mermelada
de tu boquita.
Si no fueras tan ... insoportable
si no fueras tan ... indispensable
si no fueras tan ... impermeable
si no fueras tan ... recomendable
si no fueras tan ... incomparable
si no fueras tan ... irreparable, como eres tú.
si no fueras tan ... imprevisible
si no fueras tan ... imprescindible
si no fueras tan ... irrepetible
si no fueras tan ... tan susceptible
si no fueras tan ... indivisible
si no fueras tan ... incompatible, como eres tú.
Si no fueras tan loca, tan pena, tan todo,
tan beso, tan duda,
Si no fueras tan seda, tan uva, tan miedo,
tan sal, tan desnuda,
Si no fueras tan casa, tan nube, tan pingo,
tan tango, tan blues......
yo no estaría aquí
jugándome, por ti,
la vida a cara o cruz.
Joaquin Sabina La GranDiva
soneto a tus vísceras
Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.
Canto a tu masa intestinal rosada
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.
Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.
Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.
Baldomero Fernàndez Moreno
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.
Canto a tu masa intestinal rosada
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.
Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.
Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.
Baldomero Fernàndez Moreno
noche loca
TOPATUMBAAy mi más mimo mío
mi bisvidita te ando
sí toda
así
te tato y topo tumbo y te arpo
y libo y libo tu halo
ah la piel cal de luna de tu trascielo mío que me levitabisma
mi tan todita lumbre
cátame tu evapulpo
sé sed sé sed
sé liana
anuda más
más nudo de musgo de entremuslos de seda que me ceden
tu muy corola mía
oh su rocío
qué limboízala tú mi tumba
así
ya en ti mi tea
toda mi llama tuya
destiérrame
aletea
lava ya emana el alma
te hisopo
toda mía
ay
entremuero
vida
me cremas
te edenizo.
Oliverio Girondo, En la masmédula
la conjura de los necios

Tras terminar La Conjura De Los Necios, a los 32 años, el autor intentó infructuosamente que la publicasen. Ello derivó en una profunda depresión que le condujo al suicidio. La tenacidad e insistencia de su madre, quien recorriò editoriales con la Novela de su hijo, posibilitò su publicaciòn. La obra obtuvo Premio Pulitzer. El ni se enterò! Madre hay una sola!
La realidad supera la ficciòn de la novela!
La realidad supera la ficciòn de la novela!
around the world
anoche recibí un correo de una amiga:
Me compré una chilava (no sé si se escribe así) es esa tela que usan los árabes en la cabeza, blanco y negro, en Palestina lo usan al cuello. En el mundo occidental los rockeros y motoqueros la adoptaron. Ayer se me acercó un hombre que veo siempre en un mercado de futas y verduras cerca de casa y me preguntó por qué la usaba y yo le respondi por los niños palestinos muertos en esta nueva masacre. El hombre en cuestión es palestino y perdió tres hijos y dos esposas en la guerra, entiéndase desde que Israel fue fundada en territorio palestino. Es psicólogo pero acá en Vancouver tiene un café y una gran pena en su rostro. Hoy lo visité con una amiga cubana que tiene un inglés perfecto y charlamos por tres horas, cuando me despedí me dijo en espaniol: Hasta la victoria siempre.Tengo un nuevo amigo.
E.
Me compré una chilava (no sé si se escribe así) es esa tela que usan los árabes en la cabeza, blanco y negro, en Palestina lo usan al cuello. En el mundo occidental los rockeros y motoqueros la adoptaron. Ayer se me acercó un hombre que veo siempre en un mercado de futas y verduras cerca de casa y me preguntó por qué la usaba y yo le respondi por los niños palestinos muertos en esta nueva masacre. El hombre en cuestión es palestino y perdió tres hijos y dos esposas en la guerra, entiéndase desde que Israel fue fundada en territorio palestino. Es psicólogo pero acá en Vancouver tiene un café y una gran pena en su rostro. Hoy lo visité con una amiga cubana que tiene un inglés perfecto y charlamos por tres horas, cuando me despedí me dijo en espaniol: Hasta la victoria siempre.Tengo un nuevo amigo.
E.
martes, 20 de enero de 2009
el gato y el pájaro
Un pueblo escucha desolado
el canto de un pájaro herido.
Es el único pájaro del pueblo
y es el único gato del pueblo
que lo ha devorado a medias.
Y el pájaro cesa de cantar
el gato cesa de ronronear
y de relamerse el hocico.
Y el pueblo le hace al pájaro
maravillosos funerales.
Y el gato que está invitado
marcha detrás del pequeño ataúd de paja
donde el pájaro muerto está estirado
llevado por una niñita
que no deja de llorar.
Si hubiera sabido que eso te daba tanta pena,
le dice el gato,
me lo hubiera comido del todo
y después te hubiera contado
que lo había visto volarse
volarse hasta el fin del mundo
allá donde es tan lejos
que nunca se vuelve.
Tu hubieras tenido menos pena
Simplemente tristeza y aflicción
Nunca hay que hacer las cosas a medias
JACQUES PRÉVERT
Francia (1900-1977)
el canto de un pájaro herido.
Es el único pájaro del pueblo
y es el único gato del pueblo
que lo ha devorado a medias.
Y el pájaro cesa de cantar
el gato cesa de ronronear
y de relamerse el hocico.
Y el pueblo le hace al pájaro
maravillosos funerales.
Y el gato que está invitado
marcha detrás del pequeño ataúd de paja
donde el pájaro muerto está estirado
llevado por una niñita
que no deja de llorar.
Si hubiera sabido que eso te daba tanta pena,
le dice el gato,
me lo hubiera comido del todo
y después te hubiera contado
que lo había visto volarse
volarse hasta el fin del mundo
allá donde es tan lejos
que nunca se vuelve.
Tu hubieras tenido menos pena
Simplemente tristeza y aflicción
Nunca hay que hacer las cosas a medias
JACQUES PRÉVERT
Francia (1900-1977)
una novela de rara belleza

(Francia, 27 de mayo 1894- 1 julio,1961)
Se habló mucho del caso. Unos dijeron: «Ese muchacho es un anarquista, conque vamos a fusilarlo, es el momento, y rápido, sin vacilar ni dar largas al asunto, ¡que estamos en guerra!...» Pero según otros, más pacientes, era un simple sifilítico y loco sincero y, en consecuencia, querían que me encerraran hasta que llegase la paz o al menos por unos meses, porque ellos, los cuerdos, que no habían perdido la razón, según decían, querían cuidarme y, mientras, ellos harían la guerra solos. Eso demuestra que, para que te consideren razonable, nada mejor que tener una cara muy dura. Cuando tienes la cara bien dura, es bastante, entonces casi todo te está permitido, absolutamente todo, tienes a la mayoría de tu parte y la mayoría es quien decreta lo que es locura y lo que no lo es. Sin embargo, mi diagnóstico seguía siendo dudoso. Así pues, las autoridades decidieron ponerme en observación por un tiempo. Mi amiga Lola tuvo permiso para hacerme algunas visitas y mi madre también. Y listo. Nos alojábamos, los heridos trastornados, en un instituto escolar de Issy-les-Moulineaux, organizado a propósito para recibir y obligar de grado o por fuerza, según los casos, a confesar a los soldados de mi clase, cuyo ideal patriótico estaba en entredicho simplemente o del todo enfermo. No nos trataban mal del todo, pero nos sentíamos, de todas formas, acechados por un personal de enfermeros silenciosos y dotados de orejas enormes. Tras un tiempo de sometimiento a aquella vigilancia, salías discretamente o para el manicomio o para el frente o, con bastante frecuencia, para el paredón. Yo no dejaba de preguntarme cuál de los compañeros reunidos en aquellos locales sospechosos, y que hablaban solos y en voz baja en el refectorio, estaba convirtiéndose en un fantasma.
L. F. Céline, Viaje al fin de la noche, traducción de Carlos Manzano, Ed. Gallimard, Barcelona, 1995
Se habló mucho del caso. Unos dijeron: «Ese muchacho es un anarquista, conque vamos a fusilarlo, es el momento, y rápido, sin vacilar ni dar largas al asunto, ¡que estamos en guerra!...» Pero según otros, más pacientes, era un simple sifilítico y loco sincero y, en consecuencia, querían que me encerraran hasta que llegase la paz o al menos por unos meses, porque ellos, los cuerdos, que no habían perdido la razón, según decían, querían cuidarme y, mientras, ellos harían la guerra solos. Eso demuestra que, para que te consideren razonable, nada mejor que tener una cara muy dura. Cuando tienes la cara bien dura, es bastante, entonces casi todo te está permitido, absolutamente todo, tienes a la mayoría de tu parte y la mayoría es quien decreta lo que es locura y lo que no lo es. Sin embargo, mi diagnóstico seguía siendo dudoso. Así pues, las autoridades decidieron ponerme en observación por un tiempo. Mi amiga Lola tuvo permiso para hacerme algunas visitas y mi madre también. Y listo. Nos alojábamos, los heridos trastornados, en un instituto escolar de Issy-les-Moulineaux, organizado a propósito para recibir y obligar de grado o por fuerza, según los casos, a confesar a los soldados de mi clase, cuyo ideal patriótico estaba en entredicho simplemente o del todo enfermo. No nos trataban mal del todo, pero nos sentíamos, de todas formas, acechados por un personal de enfermeros silenciosos y dotados de orejas enormes. Tras un tiempo de sometimiento a aquella vigilancia, salías discretamente o para el manicomio o para el frente o, con bastante frecuencia, para el paredón. Yo no dejaba de preguntarme cuál de los compañeros reunidos en aquellos locales sospechosos, y que hablaban solos y en voz baja en el refectorio, estaba convirtiéndose en un fantasma.
L. F. Céline, Viaje al fin de la noche, traducción de Carlos Manzano, Ed. Gallimard, Barcelona, 1995
lunes, 19 de enero de 2009
Amor, etc.
Quiero un buen libro que no tenga un final feliz. Quiero conversaciones con amigos por quienes siento respeto. Quiero cosas para mis hijos. Quiero que el mundo no sea tan amenazador para ellos como lo ha sido para mí.
Cada vez quiero cada vez menos.
Quiero un hombre que sea feliz siendo como es y que sea más feliz aún con una mujer como yo. Querer es desear y también carecer.
Deseo, amargamente y sin tregua, volver a ser jóven. Deseo que me amen. Deseo no morir. También deseo morirme mientras duermo, de repente.
Cada vez quiero cada vez menos.
Quiero un hombre que sea feliz siendo como es y que sea más feliz aún con una mujer como yo. Querer es desear y también carecer.
Deseo, amargamente y sin tregua, volver a ser jóven. Deseo que me amen. Deseo no morir. También deseo morirme mientras duermo, de repente.
21 de enero... 1x5 LOST

El jueves 21 de enero se estrena en EE. UU. la 5º temporada de Lost. Para quien no vio las temporadas anteriores las tengo para prestar. Veremos cómo llegan a la isla los Oceanic 6 y y qué nuevos libros citarán... Algunos de los que ya estuvieron: "Los hermanos Karamazov" de Dostovieski, "La invención de Morel" de Bioy Casares, "El señor de las moscas" de William Holding, "El corazón de la tinieblas de J. Conrad, entre muchos otros. De verdad... una serie atrapante.
Continuidad de los parques by Julio Cortázar
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
de "Final de juego", Julio Cortázar 1956.
de "Final de juego", Julio Cortázar 1956.
¿se acuerdan?
domingo, 18 de enero de 2009
John Cheveer
A John Cheever lo conocí gracias a una amiga, que aseguró que sus cuentos eran geniales. Es así que llegó a mis manos "La geometría del amor". Ha pasado ya más de un año y le doy las gracias por haber puesto ese libro en mis manos.
Lo cierto es que ese hombre triste que fue Cheever, un padre de familia ejemplar, salvo cuando caía en sus sonadas depresiones, o en esa época de alcohólico impenitente, de bebedor y escritor compulsivo, a solas, encerrado en su mundo literario, logró que volviera a revivir la emoción del descubrimiento, la indescriptible sensación que produce leer una literatura con mayúsculas.
Fue escritor de la extrañeza en medio de aquella sociedad feliz norteamericana de los años cincuenta y sesenta, en apariencia sencillo exprimió las formas del relato corto hasta hacerlo un terreno inmenso. Sus personajes siempre naufragan, pero son tan normales que casi no nos damos cuenta. Comienzan a beber para ser aceptados socialmente, sufren por su rareza en medio de una sociedad luminosa de viviendas iguales y urbanizaciones soleadas y felices, confiesan pecados que al principio casi nos sonrojan por su inocencia y sin embargo se encaminan hacia el abismo; se pierden y no hallan ninguna salida aunque la tengan delante de sus narices. La fuerza de sus historias recae en su conocimiento de la fragilidad humana y en las emociones que provoca, en la maestría con la que es capaz de relatar la complejidad de los seres humanos.
Lo cierto es que ese hombre triste que fue Cheever, un padre de familia ejemplar, salvo cuando caía en sus sonadas depresiones, o en esa época de alcohólico impenitente, de bebedor y escritor compulsivo, a solas, encerrado en su mundo literario, logró que volviera a revivir la emoción del descubrimiento, la indescriptible sensación que produce leer una literatura con mayúsculas.
Fue escritor de la extrañeza en medio de aquella sociedad feliz norteamericana de los años cincuenta y sesenta, en apariencia sencillo exprimió las formas del relato corto hasta hacerlo un terreno inmenso. Sus personajes siempre naufragan, pero son tan normales que casi no nos damos cuenta. Comienzan a beber para ser aceptados socialmente, sufren por su rareza en medio de una sociedad luminosa de viviendas iguales y urbanizaciones soleadas y felices, confiesan pecados que al principio casi nos sonrojan por su inocencia y sin embargo se encaminan hacia el abismo; se pierden y no hallan ninguna salida aunque la tengan delante de sus narices. La fuerza de sus historias recae en su conocimiento de la fragilidad humana y en las emociones que provoca, en la maestría con la que es capaz de relatar la complejidad de los seres humanos.
Probablemente entre mis cuentos favoritos de la historia de la literatura hay dos o tres de él, leídos además en un época tardía, tiempo en el que resulta más dificil que ciertas lecturas provoquen tal deslumbramiento. “El enorme receptor de radio” y “El nadador”, ambos incluidos en sus cuentos completos, son sin duda relatos únicos, de una profundidad y una precisión extraordinarias. Ninguno de los dos merece más comentario que ser leídos; la historia de un padre de familia que trae una radio nueva a casa que, por algún misterio de la técnica, sintoniza las conversaciones de sus vecinos, antes gentes desconocidas con las que se cruzaba en el rellano o en el ascensor, y la de un nadador que misteriosamente se zambulle las piscinas de las mansiones que encuentra camino de su casa. “Adiós, hermano mío” me hizo vibrar con esa imagen que sólo de su puño pudo salir:
“Aquella mañana, el mar estaba tornasolado y oscuro. Mi mujer y mi hermana nadaban –Diana y Helen-, y vi sus cabezas descubiertas, ébano y oro en el agua oscura. Las vi dirigirse hacia la orilla, y vi que se hallaban desnudas, sin rubor alguno, hermosas, y llenas de gracia, y me quedé mirando a las mujeres desnudas, saliendo del mar.”
Cheever fue considerado en una época comunista y tuvo relativo éxito en Rusia, donde se creyó ver en él un detractor del sueño americano; nada más lejos de la realidad, sólo era un hombre sensible con un talento desmesurado para escribir, para descubrir lo frágiles que somos.
“Aquella mañana, el mar estaba tornasolado y oscuro. Mi mujer y mi hermana nadaban –Diana y Helen-, y vi sus cabezas descubiertas, ébano y oro en el agua oscura. Las vi dirigirse hacia la orilla, y vi que se hallaban desnudas, sin rubor alguno, hermosas, y llenas de gracia, y me quedé mirando a las mujeres desnudas, saliendo del mar.”
Cheever fue considerado en una época comunista y tuvo relativo éxito en Rusia, donde se creyó ver en él un detractor del sueño americano; nada más lejos de la realidad, sólo era un hombre sensible con un talento desmesurado para escribir, para descubrir lo frágiles que somos.
Pelis para una día de lluvia o no...

Intensa y reflexiva. Dramática y divertida. "The Host" ( del coreano Bong Joon-ho) comienza con la apariencia de una versión más de las típicas películas de monstruos, una nueva copia berreta de la gran Tiburón. Pero inmediatamente se revela como mucho más, como un film atípico que transita varios géneros, que descoloca e incomoda, que por momentos parece ingenua e infantil Del argumento no diré nada, los que la vieron ya saben de qué se trata… y los que todavía no, se consigue en el video club amigo del pueblo. Ahhhhhhh "Memorias de un asesino" es del mismo director y también está disponible.
sábado, 17 de enero de 2009
10 apuntes sobre Haruki Murakami

En el Times de Londres, Stephen Armstrong publica la lista de las "diez cosas que hay que saber a propósito de Haruki Murakami. Para él, el novelista japonés es el autor que más influencia tiene y también el que más éxito tiene con sus traducciones a 40 idiomas. No hay sorpresas en la lista de los diez puntos:
1. Murakami divide a la gente (los que aman y los que no lo soportan).
2. Murakami tiene tremenda influencia.
3. Sus libros no ofrecen un guión obvio para el cine.
4. Murakami tiene visiones contradictorias sobre su país.
5. Murakami fue el dueño de un club de jazz.
6. Murakami lo debe todo al base-ball (al mirar un partido de pelota en el estadio Jingu, que se ve en la fotografía, tomó la decisión de ser novelista).
7. A Murakami le gustan los gatos.
8. Murakami tiene verdadera afición por la música.
9. A Murakami le gusta correr.
10. Murakami pertenece al romanticismo.
: 1/3 de ambigüedad, 1/3 de humor y 1/3 de memoria inventada.
*7. No existe la ficción americana, rusa o japonesa. Existe la ficción (que será global o no será).
*8. Kafka en el altar: "Explica lo más extraño como si fuese lo más natural".
*9. Balzac y Gauguin discutiendo sobre si Star Trek es mejor que Fort Apache mientras Hitchcock les espera en Starbucks tomando un café.
*10. Goyesca japonesa: "El sueño de la ficción produce monstruos".
Esto es una lectura de Murakami, es decir, un viaje sumamente subjetivo en la frontera entre ficción y realidad, con una visita nueva y completa de toda la cultura contemporánea. Me gusta sobre todo el punto nueve, lo de Hitchcock esperando a Balzac y Gauguin y es obvio...amo a este autor por el punto 7: en todas sus novelas siempre hay gatos.
Quién es este gato???????

Maneki Neko lo llamarán si estás en Japón, o Zhaocai Mao en China. Pero sea como sea, su significado será el de “gato de la suerte” o “gato de la fortuna”.
Así se conoce a una escultura muy popular sobretodo en el país nipón, hecha normalmente de porcelana o cerámica, y que representa a un gato saludando con la pata alzada. Habitualmente la encontraremos en la entrada de distintos establecimientos
Maneki viene del verbo maneku (”invitar a pasar” o “saludar”) y neko es “gato”. Si juntamos ambas palabras, tendremos que el significado global es “gato que invita a entrar”. Según la tradición japonesa, el mensaje que nos está transmitiendo el gato es el de “Entra, por favor. Eres bienvenido”.
¿Pero me está saludando?
Esa es la principal confusión que crea este gato en los occidentales. Para nosotros, su gesto nos indica despedida en lugar de llamada, ya que a diferencia de en occidente, en Japón se llama a la gente levantado la mano, con la palma hacia fuera.
Así se conoce a una escultura muy popular sobretodo en el país nipón, hecha normalmente de porcelana o cerámica, y que representa a un gato saludando con la pata alzada. Habitualmente la encontraremos en la entrada de distintos establecimientos
Maneki viene del verbo maneku (”invitar a pasar” o “saludar”) y neko es “gato”. Si juntamos ambas palabras, tendremos que el significado global es “gato que invita a entrar”. Según la tradición japonesa, el mensaje que nos está transmitiendo el gato es el de “Entra, por favor. Eres bienvenido”.
¿Pero me está saludando?
Esa es la principal confusión que crea este gato en los occidentales. Para nosotros, su gesto nos indica despedida en lugar de llamada, ya que a diferencia de en occidente, en Japón se llama a la gente levantado la mano, con la palma hacia fuera.
Tipos de Maneki Neko
La primera clasificación es según la pata con la que saludan.
Si saluda con la pata derecha, es señal de que atrae al dinero y la prosperidad.
Si saluda con la pata izquierda, atrae a los clientes.
Si saluda con ambas patas, protege la casa o establecimiento.
Leyenda
La leyenda más extendida sobre este gato tan educado cuenta que...
Durante el siglo XVII, existía en Tokio un templo que había conocido días mejores y que tenía serios problemas económicos. El sacerdote del templo era muy pobre, pero aún así, compartía la escasa comida que tenía con su gato, Tama.
Un día, un hombre de gran fortuna e importancia fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un gran árbol que se encontraba cerca del templo. Mientras esperaba a que amainara la tormenta, el hombre vio que un gato le hacía señas para que se acercara a la puerta del templo.
Tal fue su asombro que dejó el refugio que le ofrecía el árbol y se acercó para ver de cerca a tan singular gato. En ese momento, un rayo cayó sobre el árbol que le había dado cobijo.
A consecuencia de ello, el hombre rico se hizo amigo del pobre sacerdote, y el templo prosperó, con lo que el sacerdote y su gato nunca volvieron a pasar hambre. Tras su muerte, Tama recibió un solemne y cariñoso entierro en el cementerio para gatos del Templo Goutokuji, y se creó el Maneki Neko en su honor.
Acerca de W. Herzog y Kinski

Werner Herzog tenía 13 años cuando en 1955 se trasladó a Munich, junto a sus hermanos y su madre recién divorciada, desde su remoto pueblo natal en la frontera con el Tirol. Con este viaje el joven Herzog deja atrás no sólo a su padre, incapaz de aportar estabilidad económica, sino una infancia profundamente marcada por la pobreza, la posguerra y el aislamiento de las montañas bávaras. Tales circunstancias, junto a su relación directa con una naturaleza tan hostil y desidealizada como profundamente enigmática, determinarán su futura forma de comprender la vida y el cine.
Será esa afinidad por la fertilidad y exhuberancia de la naturaleza lo que justificará su continua y obsesiva búsqueda a través de las imágenes de lo que él llama ‘verdad extática’, es decir, mostrar no una verdad a secas, sino el efecto sublimado de esa verdad a través de imágenes nuevas, de pretensión sublime, poética y visionaria; fotografías puras que no redunden en un imaginario agotado y manido, ya que para Herzog las imágenes actuales han sufrido tal abuso que están agotadas, exhaustas.
Imágenes con valores ajenos a su mera función dramática y narrativa, que crean ficciones que documentan el propio proceso de rodaje, donde los actores representan hoy la lucha real que los protagonistas emprendieron ayer contra la misma naturaleza. Cine puro, genuino, sin trucos, que requiere un esfuerzo físico imposible de ser falseado, sólo comparable con “el de Fred Astaire, el de kung fu, y el porno”. Cine obtenido a base de hipnotizar actores (Corazón de cristal), ofrendarse al albur de volcanes a punto de erupcionar (La soufrière), transportar barcos salvando la selva amazónica mediante poleas, sudor y sangre (Fitzcarraldo), de ser apresado por tropas golpistas (Fata Morgana) o de reinterpretar la Antártida (Encuentros en el fin del mundo).
Pero volvamos a Munich y a la pequeña pensión donde el adolescente Herzog se hospeda junto a su familia. La dueña del alojamiento, hija y admiradora de artistas, ofrece de manera gratuita una de las habitaciones a un joven actor teatral obsesionado con François Villon, Dostoievski y Jesucristo. Casualmente, aquel actor, que dejaría una marca indeleble en el joven Herzog, no era otro que Klaus Kinski.
Como el director apunta en Mi enemigo íntimo (el mítico documental sobre la azarosa relación mutua, que a modo de expiación y homenaje realizó Herzog tras la muerte del actor), ambos convivieron, sin que Kinski se percatara de la presencia del adolescente, durante tres meses, tiempo suficiente para que éste atemorizara al resto de inquilinos con alguno de sus característicos ataques de ira que le llevaron a derribar la puerta de su habitación por considerar mal planchadas sus camisas o a encerrarse durante 48 horas en el baño descuartizando todo a su alrededor.
Quince años después de aquel fortuito primer encuentro, Herzog propone a Kinski encarnar al megalómano y sanguinario conquistador Lope de Aguirre en su expedición final en busca de El Dorado. No se puede decir que las carreras de ambos hubieran pasado desapercibidas hasta entonces (Herzog ya había realizado obras sobresalientes como Fata Morgana o También los enanos empezaron pequeños; y Kinski, por entonces, había actuado en más de cincuenta títulos para directores de la talla de David Lean o Sergio Leone), pero sí que sería aquella primera película juntos la que les proporcionaría una fama intemporal.
Su relación de dependencia y odio, sus incesantes conflictos durante los rodajes, sus mutuas amenazas de muerte, así como los continuos choques entre sus desproporcionados egos y sus ilustres locuras (coprolálica la del actor y silente la de Herzog; colérica y demente una y suicida y exhibicionista la otra) generarían cinco obras mayores y una leyenda irrepetible dentro de la historia del cine. Numerosos documentos muestran la dual relación de dependencia, admiración y animadversión existente entre ambos: grabaciones sonoras en las que Kinski insulta y ningunea a Herzog ante la agresiva pasividad de éste, fotos en las que Kinski amenaza con un machete al director durante los ensayos de Cobra verde (rodaje que el actor abandonó al grito de “yo no trabajo con mediocres”), reveladores documentales sobre sus arriesgados rodajes (como Burden of dreams, elocuente making off de Fitzcarraldo), testimonios de pulsiones homicidas (“te voy a disparar si te marchas, ocho balas para ti y la última para mí”, Herzog dixit), confesiones injuriosas como la del actor en su libro de memorias Yo necesito amor: “es un individuo miserable, sádico, cobarde (…) no sabe nada de cine, todo lo rodé yo”, junto a decenas de libros y artículos que ahondan en la magnética ambigüedad de su relación.
Una ambigüedad que perfectamente resumiría aquella leyenda que cuenta que durante el rodaje de Fitzcarraldo, el hastiado jefe de la tribu india Aguaruna, que participaba como extra en la película, le ofrece al realizador “deshacerse” del violento e insufrible actor, sin ocultar que a quien realmente teme es a Herzog, dada su incomprensible actitud silenciosa y pasiva ante el comportamiento demente de Kinski. Herzog agradeció la propuesta pero decidió rechazarla, al ser consciente de que nunca encontraría a nadie que pudiera comprender como Kinski a sus personajes obsesivos y megalómanos; o quizás porque, tal y como muestra la redimidora y poética última escena de Mi enemigo íntimo, en la que Kinski juguetea amable y gozoso con una mariposa, sólo él conocía la parte más humana y sensible de su enemigo íntimo.
CINCO PELÍCULAS DE AMOR Y DE ODIO Herzog y Kinski colaboraron en un total de cinco películas. Tras Aguirre, la cólera de Dios, en 1979 realizan Woyzeck, con Kinski interpretando al soldado creado por Georg Büchner que, tras recibir continuas humillaciones, decide rebelarse trágicamente. Ese mismo año vuelven a reunirse para realizar el único homenaje explícito que el poco cinéfilo Herzog realiza a lo largo de su carrera: Nosferatu, vampiro de la noche, con Kinski como Drácula. Pero aún faltarían dos colaboraciones más, la catártica Fitzcarraldo (1982) y la definitiva Cobra verde (1984). Años después, Herzog rechazará la propuesta de Kinski de dirigir Paganini, película que acabaría realizando este último en 1989, sólo dos años antes de que un ataque al corazón le quitara la vida. Junto a las cinco películas los documentales de Herzog, Mi enemigo íntimo (1999), y Les Blank, Burden of dreams (1982), suponen un testimonio esencial para llegar comprender la relación de amor odio que existía entre ambos.
Será esa afinidad por la fertilidad y exhuberancia de la naturaleza lo que justificará su continua y obsesiva búsqueda a través de las imágenes de lo que él llama ‘verdad extática’, es decir, mostrar no una verdad a secas, sino el efecto sublimado de esa verdad a través de imágenes nuevas, de pretensión sublime, poética y visionaria; fotografías puras que no redunden en un imaginario agotado y manido, ya que para Herzog las imágenes actuales han sufrido tal abuso que están agotadas, exhaustas.
Imágenes con valores ajenos a su mera función dramática y narrativa, que crean ficciones que documentan el propio proceso de rodaje, donde los actores representan hoy la lucha real que los protagonistas emprendieron ayer contra la misma naturaleza. Cine puro, genuino, sin trucos, que requiere un esfuerzo físico imposible de ser falseado, sólo comparable con “el de Fred Astaire, el de kung fu, y el porno”. Cine obtenido a base de hipnotizar actores (Corazón de cristal), ofrendarse al albur de volcanes a punto de erupcionar (La soufrière), transportar barcos salvando la selva amazónica mediante poleas, sudor y sangre (Fitzcarraldo), de ser apresado por tropas golpistas (Fata Morgana) o de reinterpretar la Antártida (Encuentros en el fin del mundo).
Pero volvamos a Munich y a la pequeña pensión donde el adolescente Herzog se hospeda junto a su familia. La dueña del alojamiento, hija y admiradora de artistas, ofrece de manera gratuita una de las habitaciones a un joven actor teatral obsesionado con François Villon, Dostoievski y Jesucristo. Casualmente, aquel actor, que dejaría una marca indeleble en el joven Herzog, no era otro que Klaus Kinski.
Como el director apunta en Mi enemigo íntimo (el mítico documental sobre la azarosa relación mutua, que a modo de expiación y homenaje realizó Herzog tras la muerte del actor), ambos convivieron, sin que Kinski se percatara de la presencia del adolescente, durante tres meses, tiempo suficiente para que éste atemorizara al resto de inquilinos con alguno de sus característicos ataques de ira que le llevaron a derribar la puerta de su habitación por considerar mal planchadas sus camisas o a encerrarse durante 48 horas en el baño descuartizando todo a su alrededor.
Quince años después de aquel fortuito primer encuentro, Herzog propone a Kinski encarnar al megalómano y sanguinario conquistador Lope de Aguirre en su expedición final en busca de El Dorado. No se puede decir que las carreras de ambos hubieran pasado desapercibidas hasta entonces (Herzog ya había realizado obras sobresalientes como Fata Morgana o También los enanos empezaron pequeños; y Kinski, por entonces, había actuado en más de cincuenta títulos para directores de la talla de David Lean o Sergio Leone), pero sí que sería aquella primera película juntos la que les proporcionaría una fama intemporal.
Su relación de dependencia y odio, sus incesantes conflictos durante los rodajes, sus mutuas amenazas de muerte, así como los continuos choques entre sus desproporcionados egos y sus ilustres locuras (coprolálica la del actor y silente la de Herzog; colérica y demente una y suicida y exhibicionista la otra) generarían cinco obras mayores y una leyenda irrepetible dentro de la historia del cine. Numerosos documentos muestran la dual relación de dependencia, admiración y animadversión existente entre ambos: grabaciones sonoras en las que Kinski insulta y ningunea a Herzog ante la agresiva pasividad de éste, fotos en las que Kinski amenaza con un machete al director durante los ensayos de Cobra verde (rodaje que el actor abandonó al grito de “yo no trabajo con mediocres”), reveladores documentales sobre sus arriesgados rodajes (como Burden of dreams, elocuente making off de Fitzcarraldo), testimonios de pulsiones homicidas (“te voy a disparar si te marchas, ocho balas para ti y la última para mí”, Herzog dixit), confesiones injuriosas como la del actor en su libro de memorias Yo necesito amor: “es un individuo miserable, sádico, cobarde (…) no sabe nada de cine, todo lo rodé yo”, junto a decenas de libros y artículos que ahondan en la magnética ambigüedad de su relación.
Una ambigüedad que perfectamente resumiría aquella leyenda que cuenta que durante el rodaje de Fitzcarraldo, el hastiado jefe de la tribu india Aguaruna, que participaba como extra en la película, le ofrece al realizador “deshacerse” del violento e insufrible actor, sin ocultar que a quien realmente teme es a Herzog, dada su incomprensible actitud silenciosa y pasiva ante el comportamiento demente de Kinski. Herzog agradeció la propuesta pero decidió rechazarla, al ser consciente de que nunca encontraría a nadie que pudiera comprender como Kinski a sus personajes obsesivos y megalómanos; o quizás porque, tal y como muestra la redimidora y poética última escena de Mi enemigo íntimo, en la que Kinski juguetea amable y gozoso con una mariposa, sólo él conocía la parte más humana y sensible de su enemigo íntimo.
CINCO PELÍCULAS DE AMOR Y DE ODIO Herzog y Kinski colaboraron en un total de cinco películas. Tras Aguirre, la cólera de Dios, en 1979 realizan Woyzeck, con Kinski interpretando al soldado creado por Georg Büchner que, tras recibir continuas humillaciones, decide rebelarse trágicamente. Ese mismo año vuelven a reunirse para realizar el único homenaje explícito que el poco cinéfilo Herzog realiza a lo largo de su carrera: Nosferatu, vampiro de la noche, con Kinski como Drácula. Pero aún faltarían dos colaboraciones más, la catártica Fitzcarraldo (1982) y la definitiva Cobra verde (1984). Años después, Herzog rechazará la propuesta de Kinski de dirigir Paganini, película que acabaría realizando este último en 1989, sólo dos años antes de que un ataque al corazón le quitara la vida. Junto a las cinco películas los documentales de Herzog, Mi enemigo íntimo (1999), y Les Blank, Burden of dreams (1982), suponen un testimonio esencial para llegar comprender la relación de amor odio que existía entre ambos.
Para quien lo solicite tengo en mis manos Fitzacrraldo para prestarles...
¿Soy linda?

¿Soy linda? de Doris Dorrie es una de las películas que ocupa los primeros lugares en mi infinta lista....Grandes temas como la muerte, la desilusión amorosa, la vejez, la incertidumbre de la juventud, el engaño y la rutina. La primera escena en la que ella tira su cartera y se despoja de su pasado es maravillosa.
viernes, 16 de enero de 2009
La migala de Juan José arreola
Hace muchos años leí este cuento y me estremecí...
La migala discurre libremente por la casa, pero mi capacidad de horror no disminuye.
El día en que Beatriz y yo entramos en aquella barraca inmunda de la feria callejera, me di cuenta de que la repulsiva alimaña era lo más atroz que podía depararme el destino. Peor que el desprecio y la conmiseración brillando de pronto en una clara mirada.
Unos días más tarde volví para comprar la migala, y el sorprendido saltimbanqui me dio algunos informes acerca de sus costumbres y su alimentación extraña. Entonces comprendí que tenía en las manos, de una vez por todas, la amenaza total, la máxima dosis de terror que mi espíritu podía soportar. Recuerdo mi paso tembloroso, vacilante, cuando de regreso a la casa sentía el peso leve y denso de la araña, ese peso del cual podía descontar, con seguridad, el de la caja de madera en que la llevaba, como si fueran dos pesos totalmente diferentes: el de la madera inocente y el del impuro y ponzoñoso animal que tiraba de mí como un lastre definitivo. Dentro de aquella caja iba el infierno personal que instalaría en mi casa para destruir, para anular al otro, el descomunal infierno de los hombres.
La noche memorable en que solté a la migala en mi departamento y la vi correr como un cangrejo y ocultarse bajo un mueble, ha sido el principio de una vida indescriptible. Desde entonces, cada uno de los instantes de que dispongo ha sido recorrido por los pasos de la araña, que llena la casa con su presencia invisible.
Todas las noches tiemblo en espera de la picadura mortal. Muchas veces despierto con el cuerpo helado, tenso, inmóvil, porque el sueño ha creado para mí, con precisión, el paso cosquilleante de la aralia sobre mi piel, su peso indefinible, su consistencia de entraña. Sin embargo, siempre amanece. Estoy vivo y mi alma inútilmente se apresta y se perfecciona.
Hay días en que pienso que la migala ha desaparecido, que se ha extraviado o que ha muerto. Pero no hago nada para comprobarlo. Dejo siempre que el azar me vuelva a poner frente a ella, al salir del baño, o mientras me desvisto para echarme en la cama. A veces el silencio de la noche me trae el eco de sus pasos, que he aprendido a oír, aunque sé que son imperceptibles.
Muchos días encuentro intacto el alimento que he dejado la víspera. Cuando desaparece, no sé si lo ha devorado la migala o algún otro inocente huésped de la casa. He llegado a pensar también que acaso estoy siendo víctima de una superchería y que me hallo a merced de una falsa migala. Tal vez el saltimbanqui me ha engañado, haciéndome pagar un alto precio por un inofensivo y repugnante escarabajo.
Pero en realidad esto no tiene importancia, porque yo he consagrado a la migala con la certeza de mi muerte aplazada. En las horas más agudas del insomnio, cuando me pierdo en conjeturas y nada me tranquiliza, suele visitarme la migala. Se pasea embrolladamente por el cuarto y trata de subir con torpeza a las paredes. Se detiene, levanta su cabeza y mueve los palpos. Parece husmear, agitada, un invisible compañero.
Entonces, estremecido en mi soledad, acorralado por el pequeño monstruo, recuerdo que en otro tiempo yo soñaba en Beatriz y en su compañía imposible.
La migala discurre libremente por la casa, pero mi capacidad de horror no disminuye.
El día en que Beatriz y yo entramos en aquella barraca inmunda de la feria callejera, me di cuenta de que la repulsiva alimaña era lo más atroz que podía depararme el destino. Peor que el desprecio y la conmiseración brillando de pronto en una clara mirada.
Unos días más tarde volví para comprar la migala, y el sorprendido saltimbanqui me dio algunos informes acerca de sus costumbres y su alimentación extraña. Entonces comprendí que tenía en las manos, de una vez por todas, la amenaza total, la máxima dosis de terror que mi espíritu podía soportar. Recuerdo mi paso tembloroso, vacilante, cuando de regreso a la casa sentía el peso leve y denso de la araña, ese peso del cual podía descontar, con seguridad, el de la caja de madera en que la llevaba, como si fueran dos pesos totalmente diferentes: el de la madera inocente y el del impuro y ponzoñoso animal que tiraba de mí como un lastre definitivo. Dentro de aquella caja iba el infierno personal que instalaría en mi casa para destruir, para anular al otro, el descomunal infierno de los hombres.
La noche memorable en que solté a la migala en mi departamento y la vi correr como un cangrejo y ocultarse bajo un mueble, ha sido el principio de una vida indescriptible. Desde entonces, cada uno de los instantes de que dispongo ha sido recorrido por los pasos de la araña, que llena la casa con su presencia invisible.
Todas las noches tiemblo en espera de la picadura mortal. Muchas veces despierto con el cuerpo helado, tenso, inmóvil, porque el sueño ha creado para mí, con precisión, el paso cosquilleante de la aralia sobre mi piel, su peso indefinible, su consistencia de entraña. Sin embargo, siempre amanece. Estoy vivo y mi alma inútilmente se apresta y se perfecciona.
Hay días en que pienso que la migala ha desaparecido, que se ha extraviado o que ha muerto. Pero no hago nada para comprobarlo. Dejo siempre que el azar me vuelva a poner frente a ella, al salir del baño, o mientras me desvisto para echarme en la cama. A veces el silencio de la noche me trae el eco de sus pasos, que he aprendido a oír, aunque sé que son imperceptibles.
Muchos días encuentro intacto el alimento que he dejado la víspera. Cuando desaparece, no sé si lo ha devorado la migala o algún otro inocente huésped de la casa. He llegado a pensar también que acaso estoy siendo víctima de una superchería y que me hallo a merced de una falsa migala. Tal vez el saltimbanqui me ha engañado, haciéndome pagar un alto precio por un inofensivo y repugnante escarabajo.
Pero en realidad esto no tiene importancia, porque yo he consagrado a la migala con la certeza de mi muerte aplazada. En las horas más agudas del insomnio, cuando me pierdo en conjeturas y nada me tranquiliza, suele visitarme la migala. Se pasea embrolladamente por el cuarto y trata de subir con torpeza a las paredes. Se detiene, levanta su cabeza y mueve los palpos. Parece husmear, agitada, un invisible compañero.
Entonces, estremecido en mi soledad, acorralado por el pequeño monstruo, recuerdo que en otro tiempo yo soñaba en Beatriz y en su compañía imposible.
Cómo sobrevivir a una historia de Lovecraft
Once consejos para salir bien parado de situaciones típicas de los relatos del maestro de Providence
En el caso extremo de que viva en la casa de sus antepasados y se dedique a adorar a entidades primordiales, lo único que puede hacer ya es sacarse un seguro de vida, una nota al juez y despedirse de sus allegados. Lo que viene después se intuye...
Si hereda la casa de algún familiar con mala fama, ni se le ocurra pasarse por allí. Búsquese un pasante y véndala rápido, aunque sea por 4 duros.
Si encuentra las notas de algún tío suyo que ha estado investigando cultos antiguos, quémelas.
No lleve un diario. Al final siempre se escribe algún suceso ignominado...
Nunca veranee en pequeñas localidades costeras. Mejor a la montaña. Y si oye rumores sobre insectos gigantes que merodean por las colinas, márchese lo antes posible.
Evite los siguientes lugares:Nueva Inglaterra, Ponapé, mesetas centrales de Asia, Antártida y bibliotecas universitarias.
Escoja profesiones seguras, como carnicero, camarero, albañil o prospector de petróleo.
Ni se le ocurra comprar libros en viejas tiendas, sobre todo si están encuadernados en piel y el librero se los da por una miseria. Mejor limítese a comprar en el kiosko de la esquina El País, el Marca o novelas de Corín Tellado.
Rompa con sus amistades si son profesores universitarios o artistas excéntricos (léase barrenados*).
Si es usted escritor y ha viajado hasta N. Y. buscando inspiración, se sabe de sobra que le parecerá una ciudad afeada y llena de inmigrantes. Para prevenir estos casos:
Nunca pasee de noche por los barrios antiguos.
Si se encuentra con un extraño embozado en una capa y le dice que lo siga si quiere encontrar la antigua ciudad, escaquéese como pueda, desde que tiene prisa, que ir al excusado o su madre no le deja hablar con desconocidos.
La mejor opción es volver a su ciudad y hacerse cronista deportivo en el diario local.
Si vive en un antiguo edificio, márchese en estos 3 casos:
Que en el piso de arriba viva un violinista mudo que le embriague con su música.
Ídem con un científico si de su piso sale un sospechoso olor a amoniaco.
Que en su cuarto haya vivido una bruja y se le aparezca en sueños.
*Barrenados = majaretas, chiflados.
jueves, 15 de enero de 2009
Escuchando a Miles Davis
Un amigo me mostró esta tarde esta foto increíble que vale la pena que la disfruten. Para aquellos que no lo conocen aún algunas palabras de este trompetista genial, Miles Davis.


"Los blancos esperan de los músicos negros una determinada forma de comportarse – al igual que han puesto una etiqueta definitiva a la raza negra. Esto se remonta a la época de la esclavitud. El tío Tom es una creación de los Blancos. Cada niño negro crece viendo que la mejor manera de que los blancos le traten bien es haciendo muecas y el payaso. Esto ayuda a los blancos a tener menos remordimientos por sus actos contra los negros, y esto es algo que se prolonga hasta hoy. Si lo aplicas a los músicos, los blancos no sólo quieren vernos tocar un instrumento sino también hacer muecas y bailar. Odio hablar de racismo. Si digo que algunos de mis mejores amigos son blancos, no miento. Los únicos blancos a los que odio son los racistas. Si a uno le duele un zapato, pues no se lo pone. No me gustan los blancos que me hacen sentir que no pueden entender que los negros –pero también los chinos, los puertorriqueños o cualquier raza diferente a la blanca– deseen que su dignidad sea reconocida y deseen ser respetados. No digo que todos los negros sean seres maravillosos. Hay muchos negros que no puedo ni ver. Sobre todo los que actúan tal y como los blancos desean verlos actuar. Me sacan de quicio..." (1963) Miles Davis
Una bella película. Fragmento de "Las alas del deseo". Peter Handke

Peter Handke Las alas del deseo (fragmento)" Cuando el niño era niño andaba con los brazos colgando, quería que el arroyo fuera un río, que el río fuera un torrente y que este charco fuera el mar. Cuando el niño era niño no sabía que era niño, para él todo estaba animado, y todas las almas eran una. Cuando el niño era niño no tenía opinión sobre nada, no tenía ninguna costumbre, se sentaba en cuclillas, tenía un remolino en el cabello y no ponía caras cuando lo fotografiaban. (...)Cuando el niño era niño no podía pasar las espinacas, los porotos, el arroz con leche y la coliflor salteada. Ahora se lo come todo, y no porque lo obliguen. Cuando el niño era niño despertó una vez en una cama extraña, y ahora una y otra vez. Muchas personas le parecían bellas, y ahora sólo con suerte. Imaginaba claramente un paraíso, y ahora apenas puede intuirlo. Nada podía pensar de la nada, y hoy esta idea lo estremece. Cuando el niño era niño jugaba con entusiasmo, y ahora se sumerje en sus cosas como antes, sólo cuando esas cosas son su trabajo. (...)Cuando el niño era niño, las manzanas y el pan le bastaban de alimento, y todavía es así. Cuando el niño era niño, las bayas le caían en la mano sólo como caen las bayas, y ahora todavía lo hacen. Las nueces frescas le ponían áspera la lengua, y todavía es así. Encima de cada montaña tenía el anhelo de una montaña más alta, y en cada ciudad el anhelo de una ciudad más grande, y siempre es así todavía. En la copa del árbol tiraba de las cerezas con igual deleite como hoy todavía lo sigue haciendo. Se asustaba de los extraños, y todavía se asusta; esperaba las primeras nieves, y todavía las espera. Cuando el niño era niño, lanzó un palo como una lanza contra un árbol, y aún hoy vibra todavía. "
Acerca de la apostasía colectiva

Este artículo, publicado el 9 de enero en Página 12, ha invitado al debate. Ojalá que siga aquí...
Saquen sus sermones de nuestros colchones / Saquen sus misales de nuestros hospitales / Saquen sus rosarios de nuestros ovarios / Saquen nuestros nombres de sus registros.” Renunciar al bautismo es el cuerpo de la nueva convocatoria promovida por integrantes del movimiento de mujeres: apostasía colectiva, y ésos son sus lemas. La acción tiene espíritu protestante: procura sacudir la pereza con la que convivimos con dogmas heredados y mostrar la ira hacia la vinculación del Estado y la Iglesia, los efectos de su injerencia en las decisiones políticas y su intromisión en la subjetividad de las mujeres. Ateas, laicas, feministas convertidas en objetores de conciencia invitan a poner en duda las certezas para poder irnos en paz. Primer llamado. Arzobispado de Buenos Aires. La pregunta sería: “Hola, quiero información sobre apostasía. ¿Me podrían ayudar, por favor?.” “Usted está comunicado con el Arzobispado de Buenos Aires. Aguarde y en instantes será atendido”, dice una locutora entre canto gregoriano y algo parecido a un minué. Luego de 9 minutos y 32 segundos de locutora, minué y canto monocorde, corto con resignación cristiana.
Segundo llamado. Pienso rastrear el teléfono de la iglesia de mi pueblo (¿cliente particular, empresa u organismo de gobierno?) donde fui bautizada. Pero ni siquiera figura en guía.La tercera es la vencida. Mejor remitirnos a las (otras) fuentes. Y descubrir que apostatar es un trámite que permite desbautizarse, renunciar a la fe cristiana, enjugarse el agua bendita derramada en el bautismo. Es un derecho, según la normativa canónica, y según los artículos 14 de la Constitución y el 18 de la Declaración de los Derechos Humanos que habilitan la libre elección a la adscripción religiosa.Apostatar es un derecho al que invita a reapropiarse también parte del movimiento de mujeres: sí, una convocatoria colectiva de apostasía ha sido pergeñada a través de la lista de correos de RIMA (Red Informativa de Mujeres Argentinas). Mensajes van, mensajes vienen, hilvanando voluntades en todo el país para que en marzo próximo —por el Día de la Mujer, por el 24 de marzo y la complicidad de la Iglesia con la dictadura, por el 25 de marzo llamado Día del Niño por Nacer— se dé el primer paso. Poner la firma. Visibilizar, de manera simbólica, el rechazo colectivo al maridaje Iglesia Católica y Estado y apoyar la despenalización del aborto.La idea de la campaña se transformó en grito justamente cuando el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, alineado con la ideología eclesiástica, vetó el artículo de una nueva ley de salud sexual y reproductiva que no criminalizaba la interrupción de embarazos de hasta 12 semanas motivados por penurias económicas, sociales, familiares o etarias (es más: los curas amenazaron con excomulgar a los políticos que apoyaron la ley). En Chile lo hicieron en abril pasado, luego de la prohibición de distribuir gratuitamente la píldora del día después.Más allá de las razones públicas, la apostasía permite decirle adiós a un modelo tatuado hace 5000 años por los mitos de la creación de las religiones monoteístas. Un modelo que deja cicatrices a veces imborrables en la subjetividad de las personas. La mayoría de las practicantes religiosas son mujeres; ni siquiera en la época del culto a la juventud un modelo tan añejo envejece.Precisamente, el bautismo viene a recordar y recordar y recordar una generación tras otras que todos y todas, judeocristianxs, nacemos pecadores por culpa de mamá Eva: ella tentó al pobre y ex solitario Adán a ceder ante un antojo: pellizcar una manzana. Hasta tuvieron que mandarse mudar del paraíso. La “transgresión” a Eva le costó bien caro, la pena se hizo extensiva: la factura todavía les llega a “sus hijxs”. Costilla mala, peligrosa, mentirosa, traicionera resultó la curvilínea. Nos/les costó a “sus hijas” principalmente, penar la libertad condicional a bordo de sus cuerpos, de las instituciones religiosas, en la vida social. La apostasía, en cambio, viene a recordar y recordar y recordar que (...) ninguna hereje. Don Bosco no me está mirando. Hay vida sin “pensamiento mágico” (así le llaman lxs atexs). Hay grises. Hay espiritualidad sin religión.
No en nuestro nombre
Cada vez que una persona es bautizada el número le da quórum a la Iglesia. Quórum para “obtener mayores ventajas sociales y ejercer mayor presión política”, como detallan en la Asociación Civil de Ateos de la Argentina, ArgAtea. Basta hojear Las12 del viernes pasado y releer la denuncia de la legisladora Diana Maffía sobre el dinero estatal otorgado sí al mantenimiento de una iglesia y no al apoyo de los programas de salud sexual y reproductiva para obtener otra muestra, y espiar las consecuencias del terrorismo religioso que minan la Franja de Gaza.ArgAtea es una de las organizaciones que movilizan esta causa; el domingo pasado a la hora de la siesta compartió, a través de su representante Cristina Ferreyra, un café con miembras del movimiento de mujeres para dar forma a la convocatoria de apostasía colectiva. “No es raro que en el ateísmo haya mujeres que participen en movimientos humanistas y en reivindicaciones por sus derechos. Entienden esto de la libertad de conciencia, de la libertad de pensamiento”, explica Ferreyra. ArgAtea está en contacto, a través del Inadi, con gente y organizaciones de todo el país. “Por eso podemos estar al tanto de fenómenos de discriminaciones que se producen más veces de las que creemos. Por ejemplo: una abogada entrerriana que apoyó un proyecto por la despenalización del aborto fue dejada cesante en la Universidad Católica, donde trabajaba”, denuncia Ferreyra.Paula Torricella, ex Baruyera y feminista independiente, explica: “La idea es convocar a muchas personas y con argumentos concretos: no con discusiones sobre si dios existe o no sino manifestando contra la institución, contra una aparato político como es la Iglesia Católica que interviene en la estructura democrática que gobierna la sociedad. En qué va a consistir: vamos a habilitar la página www.apostasiacolectiva.com.ar con un formulario que podés llenar con tus datos. Luego armaremos una lista y, con un pequeño manifiesto, pedimos a la Iglesia que retire de sus registros nuestros nombres, porque nunca adherimos con voluntad propia a esa institución. El mecanismo no es el que establece el protocolo de la Iglesia, por eso en la página pondremos también una carta más formal que es la que se envía a la diócesis a la que pertenece la parroquia en la que fuiste bautizado, para invitar a la gente a hacer el procedimiento personal. Están invitadas a participar personas de otras religiones; también nos oponemos a la hegemonía de la Iglesia Católica sobre las otras”.
La ley del hombre
Justo antes del feriado nacional por el Día de la Inmaculada Virgen María se realizó en Mar del Plata un Congreso de Ateísmo. No fue un encuentro que reunió a (otros) dogmáticos militantes, sino a personas que no creen en dios ninguno curiosas por relacionar todo tipo de conocimiento. Un biólogo, un abogado penalista, un físico, entre otros (varones) disertantes expusieron sus fundamentos. La entrada era gratuita, la sala estaba llena. En los intervalos, la gente no se movía de su asiento para no perder su ubicación.La problemática género y religión no estuvo explícita en el programa, sin embargo “el lugar de la mujer en las religiones abrahámicas siempre está implícito en el debate. Su papel suele ser bastante secundario y servil —-reconoce Fernando Lozada, ingeniero y artista plástico además de ateo y organizador del congreso—. Esto también se manifestó en un panel de religiosos, a ellos se les preguntó acerca de determinados grupos de judíos ortodoxos que se casan con mujeres muy jóvenes, casi niñas, tienen hijos: están al límite de la ley y hay que ver hasta dónde es respetado el avance ideológico religioso. También se preguntó sobre el aborto, pero esquivaron bastante el bulto”.Una de las acotaciones más sensatas se oyó en la tribuna. Hablaba la referente de ArgAtea de La Plata: “Soy una mujer de 63 años que durante 50 años fui primero católica practicante, luego fui muy creyente hasta que me empecé a preguntar por qué, cómo, cuándo. Así llegué a la conclusión. Investigué por supuesto, leí, estudié, analicé a diferentes personas y a diferentes religiones. Empecé a sentir vergüenza, empecé a sentir angustia por haber sido tan creyente, por haber tenido tanta soberbia. Hoy en día estoy mucho más tranquila, encontré esa paz que buscaba en dios. Soy libre mentalmente, tengo seguridad de mis actos y estoy muchísimo mejor desde que empecé a razonar”.Un congreso de este tipo se realizó hace poco tiempo en Colombia, mientras el país pionero es India, sede de la comunidad atea más grande del planeta. ¿Por casa cómo andamos? Mientras América latina y Caribe se perfilan como la mayor población católica del mundo, en Estados Unidos, por un lado, el voto de las y los evangelistas tuvo en vilo a los candidatos de las últimas elecciones presidenciales y en el otro extremo, en el vecino Paraguay, en el mismo cargo desfilan dirigentes que en parte hacen de la religión su bandera: Duarte Frutos, menonita, y Fernando Lugo, ex obispo (que enojó al Vaticano por su amistad con Hugo Chávez).En la Argentina, en cuanto a las creencias, una encuesta del Conicet espeja que quienes no creen en ningún dios —agnósticos, ateos e indiferentes— suman el 11 por ciento de la población adulta. Se podría decir que son la segunda religión, pero no: asocian religión a dogma y juran que no hay creencia que los adoctrine. La mayoría son jóvenes menores de 30 años, con estudios terciarios y universitarios. Muchos, el 70 por ciento, reconoció haber crecido con la libertad de elegir. En el otro extremo, casi el ciento por ciento de las personas sin acceso a la educación superior reconoció creer en algún dios.“Nos planteamos en ArgAtea cómo educamos a nuestros hijos en esta estructura en la que se transmite cierta idea de pecado, de patriarcado, estructuras jerárquicas de dominación y donde no dejás que la persona elija y se forme libremente —reconoce Cristina Ferreira, sobre todo en relación con el pudor a apostatar para que a muchas madres no les dé un patatús—. A la vez, procuramos no generar una brecha cultural, buscar una forma de comunicar las cosas frente a este cambio de paradigma de manera que nadie se sienta excluido. Somos sensibles y respetamos el vínculo familiar, evitamos los enfrentamientos por las diferentes opiniones generacionales. Pero la realidad es que hay mucha gente joven integrando ArgAtea, busca saber en qué mundo está parada.
YO APOSTATE
Testimonio anónimo.
¿Por qué lo hiciste?
—Porque creo que las religiones son mecanismos de engaño masivo que mantienen a las personas viviendo en mundos de fantasía. Cuando descubrís esto no sólo necesitás dejar la religión en la que te incluyeron tus padres porque ya no crees más en eso sino que además tenés que abandonarla por esa necesidad imperiosa de no formar más parte de algo tan perverso.
¿Lo vuelven un trámite burocrático?
—Los trámites fueron sencillos. No encontré trabas pero como no hay procedimientos establecidos hay que hacer todo “manualmente”.
¿Cuándo fue?
—Apostaté después de 20 años de comprender que los dioses y los mundos espirituales eran sólo fantasía. Así que te imaginarás el alivio que sentí cuando finalmente dejé de formar parte oficialmente de la institución católica. Lo hice un año después de que falleció mi madre porque no quería lastimarla.
TEMA EN EL AIRE
La Red Nosotras en el Mundo (http://www.rednosotrasenelmundo.com/) abordó el tema Mujeres y Religión. El informe, producido por los Centros de Comunicación y Género de Córdoba (Argentina) y Madrid (España), está disponible en la biblioteca sonora del sitio. Perlitas:
CONTRA LA DIGNIDAD
Reflexión de las productoras cordobesas de la Red
“Hablar de la mujer musulmana, judía, católica, son sólo abstracciones. Existen las mujeres turcas, kuwaitíes, sauditas, francesas, uruguayas, chinas, con problemas diferentes. Su condición está dictada no tanto por la religión que practiquen sino por el sistema político del país al que pertenecen y la influencia que tenga la religión hegemónica en ellos. La condición de la mujer y la lucha para la afirmación de los propios derechos encuentra su elemento común en el enemigo a afrontar: la tradición, que frecuentemente se acompaña en una interpretación equivocada de la religión. Sin interpretación, las religiones desembocan en el fundamentalismo. Sin el horizonte de los derechos humanos, las religiones terminan por justificar prácticas contrarias a la dignidad de la persona. Los fundamentalismos religiosos se cobran vidas, cuerpos y voces de mujeres violando sus derechos y justificándose en el nombre de dios.”
TODO LO CONTRARIO
Yuri Puello Orozco, teóloga, Católicas por el Derecho a Decidir Brasil
“A partir de la entrada de las teólogas feministas a los estudios bíblicos existen nuevas interpretaciones de los textos que han sustentado desde el punto de vista religioso-cultural la subordinación de las mujeres. No podemos negar que muchas condiciones en las que se encuentran las mujeres con relación a la violencia y a la forma con la que se lidia con la sexualidad tienen que ver con la forma con la que han significado ese pensamiento religioso tradicional en su vida. Esos textos son parte de una estructura patriarcal de pensamiento porque fueron escritos dentro de contextos patriarcales, y por hombres. Con relación a la lectura del génesis existen relecturas que hablan de un relacionamiento humano. Por ejemplo, cuando se habla de la figura de Adán dicen que se está hablando, más que de un hombre, de la humanidad como todo. Dentro del contexto patriarcal en que vivían esas comunidades, están hablando de igualdad entre los sexos, de la necesidad de un relacionamiento más humano entre los seres creados a imagen y semejanza.”
A BARRER EL ALTAR
Elena Sanz, española. Miembra de Somos Iglesia, candidata 2008 a la Presidencia de la Conferencia Episcopal
“La fe tiene que ser un disparador p’adelante. A nosotras a veces nos cuesta hacer un cambio de estructura de andamiajes mentales. Superado ese andamiaje, lo que encontramos como dificultad es la jerarquía. Propusimos mi candidatura (en el 2008) coincidiendo que era marzo, el Día de la Mujer. Es una campaña imposible, la presidencia se elige sólo entre obispos que se autoproclaman, pero queremos denunciar públicamente y dentro de la iglesia generar debate por la falta de democracia y porque las mujeres seguimos siendo el tercer ciudadano de la iglesia. Nos ve capaces para limpiar la parroquia, de leer en las eucaristías, de educar a los chavales, pero nunca nos ve capaces para dar directrices generales. Ante eso, las mujeres y los hombres de la iglesia de hoy, de calle, pues empezamos a decir que no y públicamente. Otra iglesia es posible y la estamos haciendo. El problema es que no está visibilizada y que la jerarquía nos pone trabas. Proponemos celibato opcional y que a nivel económico todos sepamos en qué invierte, y cuestiones como un reparto equitativo de la responsabilidad: una iglesia circular para y por los pobres. La comunidad de base que es la que nos importa está aquí diciendo gracias.”
UN POQUITO HARTA
Beatriz Gimeno, filóloga bíblica, Federación de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Fegtb) de Madrid.
“Las religiones tienen una relación fóbica no sólo con los cuerpos sino con la sexualidad. Además, ¡parece que no les interesara otra cosa! Todo tiene que ver con el cuerpo, el aborto, el preservativo, el matrimonio homosexual. Aquí en España sigue teniendo una reserva moral que le permite ser la única institución que puede decir determinadas cosas. Si cualquier otra institución democrática, en la España del siglo XXI donde gays y lesbianas podemos casarnos, donde el aborto está legalizado, dijera alguna de las cosas que ha dicho pues se le echarían encima los medios, la gente, y sin embargo no pasa nada. No soy religiosa pero creo que es difícil hacer ningún tipo de relectura del Antiguo Testamento. Respecto de la palabra de Jesús de Nazareth basta una lectura simple para comprobar que él no se preocupó sobre la moral sexual; sus únicas palabras furiosas fueron contra los ricos. Sin embargo, hoy la iglesia no dice nada en contra de la acumulación injusta de la riqueza. Por ello estoy un poquito harta, creo que dentro de esta iglesia no hay nada que hacer.”
Segundo llamado. Pienso rastrear el teléfono de la iglesia de mi pueblo (¿cliente particular, empresa u organismo de gobierno?) donde fui bautizada. Pero ni siquiera figura en guía.La tercera es la vencida. Mejor remitirnos a las (otras) fuentes. Y descubrir que apostatar es un trámite que permite desbautizarse, renunciar a la fe cristiana, enjugarse el agua bendita derramada en el bautismo. Es un derecho, según la normativa canónica, y según los artículos 14 de la Constitución y el 18 de la Declaración de los Derechos Humanos que habilitan la libre elección a la adscripción religiosa.Apostatar es un derecho al que invita a reapropiarse también parte del movimiento de mujeres: sí, una convocatoria colectiva de apostasía ha sido pergeñada a través de la lista de correos de RIMA (Red Informativa de Mujeres Argentinas). Mensajes van, mensajes vienen, hilvanando voluntades en todo el país para que en marzo próximo —por el Día de la Mujer, por el 24 de marzo y la complicidad de la Iglesia con la dictadura, por el 25 de marzo llamado Día del Niño por Nacer— se dé el primer paso. Poner la firma. Visibilizar, de manera simbólica, el rechazo colectivo al maridaje Iglesia Católica y Estado y apoyar la despenalización del aborto.La idea de la campaña se transformó en grito justamente cuando el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, alineado con la ideología eclesiástica, vetó el artículo de una nueva ley de salud sexual y reproductiva que no criminalizaba la interrupción de embarazos de hasta 12 semanas motivados por penurias económicas, sociales, familiares o etarias (es más: los curas amenazaron con excomulgar a los políticos que apoyaron la ley). En Chile lo hicieron en abril pasado, luego de la prohibición de distribuir gratuitamente la píldora del día después.Más allá de las razones públicas, la apostasía permite decirle adiós a un modelo tatuado hace 5000 años por los mitos de la creación de las religiones monoteístas. Un modelo que deja cicatrices a veces imborrables en la subjetividad de las personas. La mayoría de las practicantes religiosas son mujeres; ni siquiera en la época del culto a la juventud un modelo tan añejo envejece.Precisamente, el bautismo viene a recordar y recordar y recordar una generación tras otras que todos y todas, judeocristianxs, nacemos pecadores por culpa de mamá Eva: ella tentó al pobre y ex solitario Adán a ceder ante un antojo: pellizcar una manzana. Hasta tuvieron que mandarse mudar del paraíso. La “transgresión” a Eva le costó bien caro, la pena se hizo extensiva: la factura todavía les llega a “sus hijxs”. Costilla mala, peligrosa, mentirosa, traicionera resultó la curvilínea. Nos/les costó a “sus hijas” principalmente, penar la libertad condicional a bordo de sus cuerpos, de las instituciones religiosas, en la vida social. La apostasía, en cambio, viene a recordar y recordar y recordar que (...) ninguna hereje. Don Bosco no me está mirando. Hay vida sin “pensamiento mágico” (así le llaman lxs atexs). Hay grises. Hay espiritualidad sin religión.
No en nuestro nombre
Cada vez que una persona es bautizada el número le da quórum a la Iglesia. Quórum para “obtener mayores ventajas sociales y ejercer mayor presión política”, como detallan en la Asociación Civil de Ateos de la Argentina, ArgAtea. Basta hojear Las12 del viernes pasado y releer la denuncia de la legisladora Diana Maffía sobre el dinero estatal otorgado sí al mantenimiento de una iglesia y no al apoyo de los programas de salud sexual y reproductiva para obtener otra muestra, y espiar las consecuencias del terrorismo religioso que minan la Franja de Gaza.ArgAtea es una de las organizaciones que movilizan esta causa; el domingo pasado a la hora de la siesta compartió, a través de su representante Cristina Ferreyra, un café con miembras del movimiento de mujeres para dar forma a la convocatoria de apostasía colectiva. “No es raro que en el ateísmo haya mujeres que participen en movimientos humanistas y en reivindicaciones por sus derechos. Entienden esto de la libertad de conciencia, de la libertad de pensamiento”, explica Ferreyra. ArgAtea está en contacto, a través del Inadi, con gente y organizaciones de todo el país. “Por eso podemos estar al tanto de fenómenos de discriminaciones que se producen más veces de las que creemos. Por ejemplo: una abogada entrerriana que apoyó un proyecto por la despenalización del aborto fue dejada cesante en la Universidad Católica, donde trabajaba”, denuncia Ferreyra.Paula Torricella, ex Baruyera y feminista independiente, explica: “La idea es convocar a muchas personas y con argumentos concretos: no con discusiones sobre si dios existe o no sino manifestando contra la institución, contra una aparato político como es la Iglesia Católica que interviene en la estructura democrática que gobierna la sociedad. En qué va a consistir: vamos a habilitar la página www.apostasiacolectiva.com.ar con un formulario que podés llenar con tus datos. Luego armaremos una lista y, con un pequeño manifiesto, pedimos a la Iglesia que retire de sus registros nuestros nombres, porque nunca adherimos con voluntad propia a esa institución. El mecanismo no es el que establece el protocolo de la Iglesia, por eso en la página pondremos también una carta más formal que es la que se envía a la diócesis a la que pertenece la parroquia en la que fuiste bautizado, para invitar a la gente a hacer el procedimiento personal. Están invitadas a participar personas de otras religiones; también nos oponemos a la hegemonía de la Iglesia Católica sobre las otras”.
La ley del hombre
Justo antes del feriado nacional por el Día de la Inmaculada Virgen María se realizó en Mar del Plata un Congreso de Ateísmo. No fue un encuentro que reunió a (otros) dogmáticos militantes, sino a personas que no creen en dios ninguno curiosas por relacionar todo tipo de conocimiento. Un biólogo, un abogado penalista, un físico, entre otros (varones) disertantes expusieron sus fundamentos. La entrada era gratuita, la sala estaba llena. En los intervalos, la gente no se movía de su asiento para no perder su ubicación.La problemática género y religión no estuvo explícita en el programa, sin embargo “el lugar de la mujer en las religiones abrahámicas siempre está implícito en el debate. Su papel suele ser bastante secundario y servil —-reconoce Fernando Lozada, ingeniero y artista plástico además de ateo y organizador del congreso—. Esto también se manifestó en un panel de religiosos, a ellos se les preguntó acerca de determinados grupos de judíos ortodoxos que se casan con mujeres muy jóvenes, casi niñas, tienen hijos: están al límite de la ley y hay que ver hasta dónde es respetado el avance ideológico religioso. También se preguntó sobre el aborto, pero esquivaron bastante el bulto”.Una de las acotaciones más sensatas se oyó en la tribuna. Hablaba la referente de ArgAtea de La Plata: “Soy una mujer de 63 años que durante 50 años fui primero católica practicante, luego fui muy creyente hasta que me empecé a preguntar por qué, cómo, cuándo. Así llegué a la conclusión. Investigué por supuesto, leí, estudié, analicé a diferentes personas y a diferentes religiones. Empecé a sentir vergüenza, empecé a sentir angustia por haber sido tan creyente, por haber tenido tanta soberbia. Hoy en día estoy mucho más tranquila, encontré esa paz que buscaba en dios. Soy libre mentalmente, tengo seguridad de mis actos y estoy muchísimo mejor desde que empecé a razonar”.Un congreso de este tipo se realizó hace poco tiempo en Colombia, mientras el país pionero es India, sede de la comunidad atea más grande del planeta. ¿Por casa cómo andamos? Mientras América latina y Caribe se perfilan como la mayor población católica del mundo, en Estados Unidos, por un lado, el voto de las y los evangelistas tuvo en vilo a los candidatos de las últimas elecciones presidenciales y en el otro extremo, en el vecino Paraguay, en el mismo cargo desfilan dirigentes que en parte hacen de la religión su bandera: Duarte Frutos, menonita, y Fernando Lugo, ex obispo (que enojó al Vaticano por su amistad con Hugo Chávez).En la Argentina, en cuanto a las creencias, una encuesta del Conicet espeja que quienes no creen en ningún dios —agnósticos, ateos e indiferentes— suman el 11 por ciento de la población adulta. Se podría decir que son la segunda religión, pero no: asocian religión a dogma y juran que no hay creencia que los adoctrine. La mayoría son jóvenes menores de 30 años, con estudios terciarios y universitarios. Muchos, el 70 por ciento, reconoció haber crecido con la libertad de elegir. En el otro extremo, casi el ciento por ciento de las personas sin acceso a la educación superior reconoció creer en algún dios.“Nos planteamos en ArgAtea cómo educamos a nuestros hijos en esta estructura en la que se transmite cierta idea de pecado, de patriarcado, estructuras jerárquicas de dominación y donde no dejás que la persona elija y se forme libremente —reconoce Cristina Ferreira, sobre todo en relación con el pudor a apostatar para que a muchas madres no les dé un patatús—. A la vez, procuramos no generar una brecha cultural, buscar una forma de comunicar las cosas frente a este cambio de paradigma de manera que nadie se sienta excluido. Somos sensibles y respetamos el vínculo familiar, evitamos los enfrentamientos por las diferentes opiniones generacionales. Pero la realidad es que hay mucha gente joven integrando ArgAtea, busca saber en qué mundo está parada.
YO APOSTATE
Testimonio anónimo.
¿Por qué lo hiciste?
—Porque creo que las religiones son mecanismos de engaño masivo que mantienen a las personas viviendo en mundos de fantasía. Cuando descubrís esto no sólo necesitás dejar la religión en la que te incluyeron tus padres porque ya no crees más en eso sino que además tenés que abandonarla por esa necesidad imperiosa de no formar más parte de algo tan perverso.
¿Lo vuelven un trámite burocrático?
—Los trámites fueron sencillos. No encontré trabas pero como no hay procedimientos establecidos hay que hacer todo “manualmente”.
¿Cuándo fue?
—Apostaté después de 20 años de comprender que los dioses y los mundos espirituales eran sólo fantasía. Así que te imaginarás el alivio que sentí cuando finalmente dejé de formar parte oficialmente de la institución católica. Lo hice un año después de que falleció mi madre porque no quería lastimarla.
TEMA EN EL AIRE
La Red Nosotras en el Mundo (http://www.rednosotrasenelmundo.com/) abordó el tema Mujeres y Religión. El informe, producido por los Centros de Comunicación y Género de Córdoba (Argentina) y Madrid (España), está disponible en la biblioteca sonora del sitio. Perlitas:
CONTRA LA DIGNIDAD
Reflexión de las productoras cordobesas de la Red
“Hablar de la mujer musulmana, judía, católica, son sólo abstracciones. Existen las mujeres turcas, kuwaitíes, sauditas, francesas, uruguayas, chinas, con problemas diferentes. Su condición está dictada no tanto por la religión que practiquen sino por el sistema político del país al que pertenecen y la influencia que tenga la religión hegemónica en ellos. La condición de la mujer y la lucha para la afirmación de los propios derechos encuentra su elemento común en el enemigo a afrontar: la tradición, que frecuentemente se acompaña en una interpretación equivocada de la religión. Sin interpretación, las religiones desembocan en el fundamentalismo. Sin el horizonte de los derechos humanos, las religiones terminan por justificar prácticas contrarias a la dignidad de la persona. Los fundamentalismos religiosos se cobran vidas, cuerpos y voces de mujeres violando sus derechos y justificándose en el nombre de dios.”
TODO LO CONTRARIO
Yuri Puello Orozco, teóloga, Católicas por el Derecho a Decidir Brasil
“A partir de la entrada de las teólogas feministas a los estudios bíblicos existen nuevas interpretaciones de los textos que han sustentado desde el punto de vista religioso-cultural la subordinación de las mujeres. No podemos negar que muchas condiciones en las que se encuentran las mujeres con relación a la violencia y a la forma con la que se lidia con la sexualidad tienen que ver con la forma con la que han significado ese pensamiento religioso tradicional en su vida. Esos textos son parte de una estructura patriarcal de pensamiento porque fueron escritos dentro de contextos patriarcales, y por hombres. Con relación a la lectura del génesis existen relecturas que hablan de un relacionamiento humano. Por ejemplo, cuando se habla de la figura de Adán dicen que se está hablando, más que de un hombre, de la humanidad como todo. Dentro del contexto patriarcal en que vivían esas comunidades, están hablando de igualdad entre los sexos, de la necesidad de un relacionamiento más humano entre los seres creados a imagen y semejanza.”
A BARRER EL ALTAR
Elena Sanz, española. Miembra de Somos Iglesia, candidata 2008 a la Presidencia de la Conferencia Episcopal
“La fe tiene que ser un disparador p’adelante. A nosotras a veces nos cuesta hacer un cambio de estructura de andamiajes mentales. Superado ese andamiaje, lo que encontramos como dificultad es la jerarquía. Propusimos mi candidatura (en el 2008) coincidiendo que era marzo, el Día de la Mujer. Es una campaña imposible, la presidencia se elige sólo entre obispos que se autoproclaman, pero queremos denunciar públicamente y dentro de la iglesia generar debate por la falta de democracia y porque las mujeres seguimos siendo el tercer ciudadano de la iglesia. Nos ve capaces para limpiar la parroquia, de leer en las eucaristías, de educar a los chavales, pero nunca nos ve capaces para dar directrices generales. Ante eso, las mujeres y los hombres de la iglesia de hoy, de calle, pues empezamos a decir que no y públicamente. Otra iglesia es posible y la estamos haciendo. El problema es que no está visibilizada y que la jerarquía nos pone trabas. Proponemos celibato opcional y que a nivel económico todos sepamos en qué invierte, y cuestiones como un reparto equitativo de la responsabilidad: una iglesia circular para y por los pobres. La comunidad de base que es la que nos importa está aquí diciendo gracias.”
UN POQUITO HARTA
Beatriz Gimeno, filóloga bíblica, Federación de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Fegtb) de Madrid.
“Las religiones tienen una relación fóbica no sólo con los cuerpos sino con la sexualidad. Además, ¡parece que no les interesara otra cosa! Todo tiene que ver con el cuerpo, el aborto, el preservativo, el matrimonio homosexual. Aquí en España sigue teniendo una reserva moral que le permite ser la única institución que puede decir determinadas cosas. Si cualquier otra institución democrática, en la España del siglo XXI donde gays y lesbianas podemos casarnos, donde el aborto está legalizado, dijera alguna de las cosas que ha dicho pues se le echarían encima los medios, la gente, y sin embargo no pasa nada. No soy religiosa pero creo que es difícil hacer ningún tipo de relectura del Antiguo Testamento. Respecto de la palabra de Jesús de Nazareth basta una lectura simple para comprobar que él no se preocupó sobre la moral sexual; sus únicas palabras furiosas fueron contra los ricos. Sin embargo, hoy la iglesia no dice nada en contra de la acumulación injusta de la riqueza. Por ello estoy un poquito harta, creo que dentro de esta iglesia no hay nada que hacer.”
María Mansilla.
Un hombre en la oscuridad Paul Auster
Rodrigo Fresán escribió en Página 12 la crítica del último libro de Auster
Y en mi buzón encontré un ejemplar de Un hombre en la oscuridad (Anagrama), la nueva novela de Paul Auster que saldrá a la venta por estos días. En la portada hay una especie de silueta pompeyana –esa radiografía fósil que es lo único que queda luego de la erupción y de las cenizas– aferrando el trapo de una bandera norteamericana. Y lo abrí al azar, página 125, y leí: “Esa noche reservan un vuelo de ida y vuelta a Buenos Aires...”. Sorprendido, empecé a buscar nuevas menciones y descubro que uno de los personajes es una especial argentina “de negra melena, su compañera de lecho, su fierecilla, su mujer desde hace tres años” que “tiene mucho temperamento, y a veces se pone a gritar como una loca. Cuando nos peleamos, me da por pensar que sólo se casó conmigo porque quería la ciudadanía estadounidense”.
Y a mí vuelve a sucederme lo que me sucede siempre con Paul Auster más allá de sus aciertos y fallos: abro un libro suyo y no puedo cerrarlo hasta alcanzar la última página. Un hombre en la oscuridad –como La noche del oráculo– está compuesta por varias historias girando dentro de la cabeza de aquel que las piensa. Un tal August Brill, un crítico literario que se repone de un accidente automovilístico y que imagina unos Estados Unidos en los que el 11 de septiembre no tuvo lugar, donde Bush no es presidente ni lo será y donde Irak es nada más que un país que queda muy lejos. Pero esos Estados Unidos se encuentran desunidos en una especie de eco actual de aquella Guerra Civil con modales que recuerdan un tanto a El hombre en el castillo de Philip K. Dick. Para huir de la mala escritura de la realidad, Brill –tal vez como el ministro Solbes– busca y encuentra la entrada al consolador pero riesgoso inframundo de la ficción: “La noche aún es joven, y sin moverme de la cama, con los ojos clavados en la oscuridad, en una tiniebla tan impenetrable que no se alcanza a ver el techo, me pongo a recordar la historia que empecé anoche. Eso es lo que hago cuando no logro conciliar el sueño. Me quedo tumbado en la cama y me cuento historias. Quizá no sean gran cosa, pero siempre y cuando no me salga de ellas, me evitan pensar en cosas que prefiero olvidar”.
Pero, claro, nada es perfecto. Y de pronto –como salida de la nada, ascendiendo desde lo más profundo, cuando todo parece venirse abajo, mientras estallan los hombres y las bombas y los aviones caen envueltos en llamas– la realidad grita como una argentina loca. Y habiendo encontrado la entrada al inframundo pensamos que, o.k., está bien, qué bueno; pero a ver si alguien, por favor, descubre ahora la salida.
Un hombre en la Oscuridad: Críticas
La prensa en español ha comenzado a evaluar la última novela de Paul Auster, Un hombre en la oscuridad. Como hemos hecho en ocasiones anteriores [Brooklyn Follies; Viajes por el Scriptorium], abrimos espacio aquí para recopilar las críticas, por si son de interés de algún lector.José Antonio Gurpegui, en El CulturalIñaki Ezkerra, en los diarios del grupo VocentoJoan Flores y Felip Ortega, en PúblicoCarmen Álvarez, en ADN.esJ.A.M,. en Babelia, suplemento literario de El PaísMili Rodríguez, en La Nación (Chile)Y los blogs también opinan:El Arquero Más media El Síndrome Chejov Papel en Blanco Hysteria Lecturalia Lilvia Welcome to the suck
Y en mi buzón encontré un ejemplar de Un hombre en la oscuridad (Anagrama), la nueva novela de Paul Auster que saldrá a la venta por estos días. En la portada hay una especie de silueta pompeyana –esa radiografía fósil que es lo único que queda luego de la erupción y de las cenizas– aferrando el trapo de una bandera norteamericana. Y lo abrí al azar, página 125, y leí: “Esa noche reservan un vuelo de ida y vuelta a Buenos Aires...”. Sorprendido, empecé a buscar nuevas menciones y descubro que uno de los personajes es una especial argentina “de negra melena, su compañera de lecho, su fierecilla, su mujer desde hace tres años” que “tiene mucho temperamento, y a veces se pone a gritar como una loca. Cuando nos peleamos, me da por pensar que sólo se casó conmigo porque quería la ciudadanía estadounidense”.
Y a mí vuelve a sucederme lo que me sucede siempre con Paul Auster más allá de sus aciertos y fallos: abro un libro suyo y no puedo cerrarlo hasta alcanzar la última página. Un hombre en la oscuridad –como La noche del oráculo– está compuesta por varias historias girando dentro de la cabeza de aquel que las piensa. Un tal August Brill, un crítico literario que se repone de un accidente automovilístico y que imagina unos Estados Unidos en los que el 11 de septiembre no tuvo lugar, donde Bush no es presidente ni lo será y donde Irak es nada más que un país que queda muy lejos. Pero esos Estados Unidos se encuentran desunidos en una especie de eco actual de aquella Guerra Civil con modales que recuerdan un tanto a El hombre en el castillo de Philip K. Dick. Para huir de la mala escritura de la realidad, Brill –tal vez como el ministro Solbes– busca y encuentra la entrada al consolador pero riesgoso inframundo de la ficción: “La noche aún es joven, y sin moverme de la cama, con los ojos clavados en la oscuridad, en una tiniebla tan impenetrable que no se alcanza a ver el techo, me pongo a recordar la historia que empecé anoche. Eso es lo que hago cuando no logro conciliar el sueño. Me quedo tumbado en la cama y me cuento historias. Quizá no sean gran cosa, pero siempre y cuando no me salga de ellas, me evitan pensar en cosas que prefiero olvidar”.
Pero, claro, nada es perfecto. Y de pronto –como salida de la nada, ascendiendo desde lo más profundo, cuando todo parece venirse abajo, mientras estallan los hombres y las bombas y los aviones caen envueltos en llamas– la realidad grita como una argentina loca. Y habiendo encontrado la entrada al inframundo pensamos que, o.k., está bien, qué bueno; pero a ver si alguien, por favor, descubre ahora la salida.
Un hombre en la Oscuridad: Críticas
La prensa en español ha comenzado a evaluar la última novela de Paul Auster, Un hombre en la oscuridad. Como hemos hecho en ocasiones anteriores [Brooklyn Follies; Viajes por el Scriptorium], abrimos espacio aquí para recopilar las críticas, por si son de interés de algún lector.José Antonio Gurpegui, en El CulturalIñaki Ezkerra, en los diarios del grupo VocentoJoan Flores y Felip Ortega, en PúblicoCarmen Álvarez, en ADN.esJ.A.M,. en Babelia, suplemento literario de El PaísMili Rodríguez, en La Nación (Chile)Y los blogs también opinan:El Arquero Más media El Síndrome Chejov Papel en Blanco Hysteria Lecturalia Lilvia Welcome to the suck
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