martes, 10 de febrero de 2009



A la orilla del río


un niño solo


con su perro.


A la orilla del río


dos soledades


tímidas,


que se abrazan.




¿Qué mar oscuro,


qué mar oscuro,


los rodea,


cuando el agua es de cielo


que llega danzando


hasta las gramillas?


A la orilla del río


dos vidas solas,


que se abrazan.


Solos, solos, quedaron


cerca del rancho.


La madre fue por algo.


El mundo era una crecida


nocturna.


¿Por qué el hambre y las piedras


y las palabras duras?


había enredaderas


que se miraban,


y sombras de sauces,


que se iban,


y ramas que quedaban...




Solos de pronto, solos,


ante la extraña noche


que subía, y los rodeaba:


del vago, del profundo




terror igual,


surgió el desesperado


anhelo de un calor


que los flotara.




A la orilla del río


dos soledades puras


confundidas


obre una isla efímera


de amor desesperado.




El animal temblaba.


¿De qué alegría


temblaba?


El niño casi lloraba.


¿De qué alegría


casi lloraba?




A la orilla del río


un niño solo


con su perro.


De El aire conmovido, 1949.






Biografía


Juan Laurentino Ortiz; Puerto Ruiz, 1896 - Paraná, 1978. Poeta argentino, conocido como Juanele. Se le considera una de las figuras fundamentales de su país, en el mismo plano singular y secreto en el que se ubica la influencia de Macedonio Fernández u O. Girondo.Vivió su infancia en el medio rural de la Mesopotamia argentina y residió de joven en Buenos Aires, donde se vinculó a los ambientes políticos e intelectuales del anarquismo. Vuelto a su provincia natal de Entre Ríos, trabajó como empleado público y llevó una vida retirada que no le impidió ejercer una notable influencia estilística sobre las jóvenes generaciones.Se inició bajo la influencia de la poesía intimista posterior al modernismo para después evolucionar hacia acentos más personales, entre los que destaca un sentimiento cósmico del paisaje y un humanitarismo solidario. Apartado de los círculos literarios, su obra tuvo escasa difusión y se publicó de manera dispersa en varios poemarios (El agua y la noche, El alba sube, El ángel inclinado, La rama hacia el Este, El álamo y el viento, El aire conmovido, La mano infinita y La brisa profunda) que en 1971 se reunieron en tres volúmenes bajo el título En el aura del sauce.

3 comentarios:

  1. Triste, muy triste, tanto que ya veo nublado!

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  2. Es que no nos acostumbramos a la soledad, que es irrefutable, como el aire. Siempre estamos solos, debajo de la piel. Macedonio, Girondo, que grandes! He dejado mi Entre Rios, y se extraña. Soy de la otra orilla, da igual, en el interior se respira otro aire...

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