jueves, 23 de julio de 2009

The swimmer John Cheever

Hay dos tipos de personas, los seguidores de mitos y los que crean sus propios mitos. Dice Terry Eagleton que el hombre tiende a obedecer. Neddy Merrill, el protagonista de “El Nadador” (“The Swimmer” en el original inglés), también disfruta del chalet, la familia, los amigos y las piscinas, sólo que tiene una personalidad más marcada, es un vitalista, quiere dar sentido a su tarde de domingo, es exigente con su vida, no se resigna a la mediocridad de estar haciendo lo que todos. Luego veremos que es un romántico, un iluso y quizás también, la religión ha hecho más mella en él que en los otros porque es un hombre de fina sensibilidad y necesita dar valor a su vida con una gesta que le ennoblezca. Es un señor, un hombre honorable, amable. No es un mediocre.
El cuento plantea de manera muy visual, rico en imágenes, el recorrido. Se le ha ocurrido nadar hasta su casa por las piscinas de vecinos y amigos. Lo suyo es un peregrinaje, necesita ser original, hacer algo, celebrar la vida. Ya no hay ríos que vadear, en los conjuntos residenciales lo único que queda del mundo natural es el agua clorada de las piscinas.
El lector siente la nostalgia de otros tiempos que nos remontarían al Oeste americano donde sí había lugares por descubrir, y siente ese confinamiento, esa idea de cárcel que hemos creado con la sociedad de consumo y de la que nuestra naturaleza salvaje, si no la ocultamos con buenas caras, se quiere escapar todo el tiempo.
Riesman habla de tipos de personas, de ellos yo me centro en dos: los tradicionales y los fieles a sí mismos. El Nadador plantea también el tema del iluso tan comúnmente asociado a la inocencia americana. Neddy empieza su aventurilla, que en otros tiempos le habría ennoblecido, y el mundo le da la espalda, se ríe de él y le convierte en raro. La hostilidad de los demás hacia él se inicia cuando abandona, eso sí, con una sonrisa, los cánones de educación que todos mantienen. Va de visita porque su interés es nadar por la piscina como parte de su misión inventada, pero los otros quieren que les entretenga el día, que charle con ellos, que no se salte las reglas de conducta para las que viven y que en ellos es su única esencia: entretener y que me entretengan, recibir en casa. Todavía estamos ante la sociedad victoriana, en realidad no nos hemos alejado tanto de las exigencias que describe Edith Wharton en La Edad de la Inocencia, un solo fin, el de quedar bien, tan empobrecedor y de metas tan recortadas como los contornos de las piscinas del nadador.
Ser uno, ser singular, se paga duro y nos aleja para siempre del pacto social, lo único que realmente cuenta, la única norma. El final de “El Nadador”refleja exactamente la experiencia de lo que el hombre sensible siente, le han suprimido. Los otros, con miras muy recortadas, disfrutan del día de sol, domingo, junto a la piscina y sobre todo ¡oh maravilla! …sin hacer nada. Una responsabilidad que la propia sociedad propicia y respalda.
Burt Lancaster protagonizó la película que da vida al relato, con planos de detalle que repetidamente captan los ojos azules de soñador y sus miras intactas lamentablemente recortadas. El proceso lleva a la conmiseración por las víctimas que somos todos nosotros, embaucados por el bienestar, enganchados por la droga del poder del dinero, las amistades y el lujo. El final de la historia, el empequeñecimiento del ser humano. Íntimamente así nos hemos quedado. Para leer o releer el relato:

Por qué leer?


Se dan muchas razones para leer, pero creo que hay una que es indiscutible. La vida, leyendo, es mucho más interesante. ¿Por qué? Porque se nos abren miles de posibilidades de vincularnos al mundo. Lo importante es que los libros cuenten algo que no hayamos pensado antes y que los lectores sepamos verlo.Se puede confundir al lector con alguien que no vive, como si en el proceso de lectura te estuvieras perdiendo algo vital, pero ese tipo de lector, que no es capaz de relacionar su lectura con la vida, es el que lee sólo como entretenimiento, contrario a la lectura, o el que utiliza la lectura como un sustituto de la vida. El que sabe leer cambia con una buena lectura. Los cambios no son radicales, son pequeños conocimientos que pueden romper con actitudes enquistadas o que pueden abrir campos impensables. El aburrimiento es un mal endémico de nuestra época que no cura el entretenimiento, porque olvidar un rato no aporta nada. Sin embargo, encontrarnos con personajes que piensan, valoran y toman decisiones ante la vida, sí que configura nuestro punto de vista, nuestra forma de ver el mundo. La literatura y la filosofía buscan lo mismo, pero el lenguaje literario es capaz de encarnar ideas en actos de personajes, de manera que el pensamiento no es abstracto, sino artístico, es decir, con participación de la emoción, con articulación de sentimientos. Hay un vínculo real con la historia que se cuenta, se despierta el pensamiento y el aburrimiento cae al convertirnos en buscadores de sentido.

viernes, 17 de julio de 2009

Un soneto de amor...

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
Lope de Vega

miércoles, 15 de julio de 2009

la portuaria y Gabriel Bryne

una seriéfaga empedernida...

Mis amigos ya lo saben...me gusta el cine, demasiado...pero después de convertirme en adicta a la serie Lost me he convertido en una seriéfaga adicta. En espera de la 6º temporada de lost (ya he publicado algunas entradas), me enganché con Los Sopranos, Mad men y ahora Weeds (Hierbas).
Como toda seriéfaga intento que mis amigos, conocidos y extraños se enganchen también. Aquí va la letra de la canción que presenta la serie Weeds(no sólo refleja a la clase media estadounidense) hay muchas tremendas coincidencias con nuestro pequeño gran pueblo.

Little boxes on the hillside,
Little boxes made of ticky-tacky,
Little boxes, little boxes,
Little boxes, just the same.
There's a green one and a pink one
And a blue one and a yellow one
And they're all made out of ticky-tacky
And they all look just the same.
And the people in the houses
All ran to the university,
And they were put in boxes,
And they came out all the same
There's a doctor and a lawyer
And a business executive,
And they're all made out of ticky-tacky
And they all look just the same.

Cada ciudad puede ser otra

Una amiga me ha mandado este poema. Demasiadas coincidencias con la ciudad que presenta el yo poético... no?????????

Cada ciudad puede ser otra
cuando el amor la transfigura
cada ciudad puede ser tantas
como amorosos la recorren
el amor pasa por los parques
casi sin verlos amándolos
entre la fiesta de los pájaros
y la homilía de los pinos
cada ciudad puede ser otra
cuando el amor pinta los muros
y de los rostros que atardecen
uno es el rostro del amor
y el amor viene y va y regresa
y la ciudad es el testigo
de sus abrazos y crepúsculos
de sus bonanzas y aguaceros
y si el amor se va y no vuelve
la ciudad carga con su otoño
ya que le quedan sólo el duelo
y las estatuas del amo
Mario Benedetti

TIM BURTON ESTRENARÁ EN MAYO DE 2010 ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS


TIM BURTON ESTRENARÁ EN MAYO DE 2010