
La historia de un viejo amor que subsiste aun después de muchos años tiene algo de esperanzador, por más que conduzca a un final trágico y abrupto. Me refiero a Lo bello y lo triste, de Yasunari Kawabata.
De qué se trata
Un hombre casado vive una apasionada historia de amor con una niña de quince años a la que abandona pero jamás olvida. Más de veinte años después una excusa trivial lleva al reencuentro con esa mujer devenida en artista, desatando remordimientos, suspicacias, celos y pasiones al constatar que aquel fulgor aun sigue vivo en ambos protagonistas.Mas también es la historia de una venganza, consumada por personajes secundarios que toman parte en el relato, haciendo que se torne de hondo patetismo dramático, como solo un maestro de la literatura oriental, con sus pausas, sus silencios y sus tiempos podría desarrollar.
Un hombre casado vive una apasionada historia de amor con una niña de quince años a la que abandona pero jamás olvida. Más de veinte años después una excusa trivial lleva al reencuentro con esa mujer devenida en artista, desatando remordimientos, suspicacias, celos y pasiones al constatar que aquel fulgor aun sigue vivo en ambos protagonistas.Mas también es la historia de una venganza, consumada por personajes secundarios que toman parte en el relato, haciendo que se torne de hondo patetismo dramático, como solo un maestro de la literatura oriental, con sus pausas, sus silencios y sus tiempos podría desarrollar.
Qué destaqué
Las novelas de Kawabata parecen caracterizarse por bucear en el alma humana en aquello que tiene de pasional e irracional. Tanto en esta como en otras obras sus personajes toman comportamientos caprichosos, cercanos a lo infantil y no por eso menos verosímiles. Por otra parte, sólo en una cultura milenaria y tradicional como la japonesa puede subsistir a través del tiempo el cuestionamiento sobre el honor, la deshonra y el perdón (valores tan devaluados actualmente en la cultura occidental).Tanto el abandono, como la pérdida de un hijo y el tiempo transcurrido no son impedimentos para el resurgir de ese sentimiento que se mantuvo oculto durante años y que arremete feroz ya en plena madurez, con la fuerza que le otorga la plena conciencia de ser el gran amor en la vida de ambos, aun en un fugaz y efímero resplandor final.
Qué me dejó
Desde el principio, un texto costumbrista en el que se parte con la posibilidad de un encuentro siempre postergado, va ganando en tensión a medida que transcurre el relato, llegando a un final tan inesperado como sorprendente, en la plenitud de la expresión psicológica de sus personajes.Es esto lo que demuestra el arte del escritor japonés, que con pocos roles principales construye una obra donde abundan las medias palabras, las reflexiones de cada personaje, insertos en una tradición local que por momentos abruma, pero también lo vuelve creíble. Es ese respeto tan propio de la cultura oriental el que baña por completo esta fabulosa y entrañable historia de amor, tan poética como adorable.
me gustó mucho, todo lo japonés que leí me llegó al alma... y eso que no creo que tengamos alma... ustedes me entienden igual, jajaja!
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